El diestro español protagonizó los momentos de mayor entrega de la Corrida del Municipio, mientras que Leo Valadez dejó pasajes de calidad y Emiliano Gamero destacó a caballo. Los fallos con los aceros impidieron que la tarde se saldara con trofeos.
La Monumental de Aguascalientes acogió este sábado 24 de octubre la tradicional Corrida del Municipio, celebrada con motivo del 451 aniversario de la fundación de la ciudad mexicana y que sirvió, además, para inaugurar la III Temporada de Otoño 2026. Ante poco más de media entrada, en una tarde fresca y condicionada por el viento, Antonio Ferrera, Leo Valadez y el rejoneador Emiliano Gamero protagonizaron un festejo con momentos de interés, aunque ninguno consiguió pasear trofeos.
El nombre propio de la jornada fue el de Antonio Ferrera, que mostró una notable disposición durante toda la tarde, especialmente después de sufrir una aparatosa voltereta frente a su primer oponente. El diestro español recibió al segundo de la corrida, perteneciente a Arroyo Zarco, con una larga cambiada de rodillas junto a las tablas, para continuar con un saludo a la verónica de buen trazo. También dejó un quite lucido antes de iniciar la faena de muleta por bajo, tratando de someter las embestidas de un animal bravo y con temperamento.
Ferrera encontró sus mejores momentos sobre la mano izquierda, por donde consiguió naturales templados y de largo recorrido, construyendo una labor de creciente intensidad. Cuando la faena había alcanzado una dimensión importante, el toro lo sorprendió y le propinó una fuerte voltereta. Tras ser atendido, el espada decidió continuar la lidia, ya sin la chaquetilla y con evidentes molestias en el costado izquierdo. Lejos de venirse abajo, volvió a ponerse delante del animal y dejó nuevos pasajes al natural, cargados de firmeza y expresión. Una estocada delantera y caída al segundo intento puso fin a su actuación, que fue reconocida con palmas antes de que el torero pasara a la enfermería.
Los facultativos le diagnosticaron una fuerte contusión en el costado izquierdo, aunque Ferrera decidió regresar al ruedo para afrontar su segundo compromiso. Frente al quinto, un ejemplar de San Fernando con raza, volvió a demostrar su disposición desde el recibo capotero, en el que combinó un lance afarolado con varias verónicas. Con la muleta desarrolló una faena de notable exposición, imponiéndose a las exigencias del animal y encontrando nuevamente en el toreo al natural los pasajes de mayor profundidad. Hasta tres tandas con la izquierda destacaron por el mando y la firmeza, aunque también consiguió muletazos estimables sobre la diestra. Ferrera completó su actuación con adornos y molinetes antes de dejar una estocada casi entera y caída. Dio una vuelta al ruedo entre algunas protestas, cerrando una tarde marcada por el esfuerzo y la capacidad de sobreponerse al percance.
Por su parte, Leo Valadez volvió a dejar constancia de su personalidad y variedad ante sus paisanos, aunque tampoco encontró el premio de los trofeos. Su primera actuación llegó frente al tercero de Arroyo Zarco, un ejemplar que terminó acusando falta de movilidad. El torero mexicano lo recibió con verónicas pese a las molestias del viento y posteriormente ejecutó un quite por chicuelinas. También asumió el tercio de banderillas, en el que destacó con dos pares al cuarteo y otro al violín. Con la muleta trató de encontrar las posibilidades del astado, dejando sus mejores momentos al natural, aunque la escasa transmisión del toro y las dificultades climatológicas impidieron que la labor alcanzara mayor continuidad. Tras una estocada casi entera y desprendida al segundo intento, escuchó palmas.
Más opciones encontró Valadez frente al sexto, un toro de San Fernando que ofreció mayor emoción y permitió al espada desarrollar una faena de superior contenido. El mexicano lo saludó con lances a pies juntos y chicuelinas, antes de protagonizar un nuevo tercio de banderillas que fue reconocido por el público. Ya con la muleta, comenzó toreando por alto junto a las tablas y fue construyendo una actuación de buen ritmo, especialmente sobre el pitón derecho. Tres tandas de derechazos largos y templados constituyeron la parte más destacada de su labor, en la que también intercaló molinetes, un trincherazo y otros adornos. Al natural dejó muletazos de suavidad y buen trazo, antes de cerrar con luquesinas. Sin embargo, el fallo con la espada, al necesitar dos encuentros para acabar con el animal, terminó por dejar su actuación en palmas.
El rejoneador Emiliano Gamero abrió el festejo frente a un ejemplar de San Fernando que mostró una condición distraída e incierta, además de desarrollar embestidas complicadas. Montando a ‘Mágico’, consiguió fijar al animal y colocar tres rejones de castigo. Posteriormente, con ‘Júpiter’, ejecutó un tercio de banderillas de notable exposición, destacando un palo al violín. Sin embargo, los problemas a la hora de matar, ya sobre ‘Hijo del Sol’, impidieron que su actuación tuviera mayor recompensa. Fue despedido entre aplausos.
Su segunda intervención, frente al cuarto de Arroyo Zarco, ofreció mayores posibilidades de lucimiento. Gamero aprovechó la buena condición del toro para desarrollar una actuación variada y espectacular, en la que fue alternando diferentes caballos de su cuadra. Comenzó sobre ‘Letrudo’, colocando dos rejones de castigo, y continuó con ‘Malacara’, con el que dejó banderillas de buena ejecución y momentos de temple al estribo. También destacó sobre ‘Hacendado’, caballo que debutaba aquella tarde, con dos palos al violín, antes de continuar con ‘Júpiter’, ‘Jaque Mate’ y ‘Lobo’, protagonizando diferentes suertes que encontraron respuesta en los tendidos.
Especialmente vistosos resultaron los giros en la cara del toro y una banderilla al violín ejecutada sin bocado sobre ‘Lobo’. Para el tramo final montó a ‘Hijo del Sol’ y, después de colocar una banderilla corta, brindó la muerte del animal a su padre, el rejoneador retirado y ganadero Guillermo Gamero. No obstante, los desaciertos con el rejón de muerte y la necesidad de utilizar el descabello en tres ocasiones terminaron por diluir las opciones de triunfo. Escuchó palmas tras un aviso.
La corrida dejó así una tarde de entrega y disposición, con Antonio Ferrera como principal protagonista por su capacidad para sobreponerse a una fuerte voltereta y regresar al ruedo, mientras que Leo Valadez mostró momentos de buen toreo y Emiliano Gamero consiguió conectar con el público a través de una actuación variada a caballo. La falta de acierto en la suerte suprema terminó por impedir que las faenas encontraran una recompensa mayor.
Ficha del festejo: Plaza Monumental de Aguascalientes (México). Sábado 24 de octubre de 2026. Corrida del Municipio con motivo del 451 aniversario de la fundación de Aguascalientes e inicio de la III Temporada de Otoño. Poco más de media entrada en tarde fresca y con viento. Se lidiaron tres toros de Arroyo Zarco, de los que destacó el cuarto, destinado a rejones, por su buen juego; el segundo fue bravo y con temperamento y el tercero acusó falta de movilidad. Otros tres ejemplares pertenecieron a San Fernando, siendo el primero complicado e incierto, el quinto enrazado y el sexto emotivo. Emiliano Gamero, palmas y palmas tras aviso; Antonio Ferrera, palmas y vuelta al ruedo; Leo Valadez, palmas y palmas. Como incidencias, el matador retirado Pedro Montes debutó como juez de plaza y el picador Alfredo Ruiz destacó con un buen puyazo durante la lidia del sexto.









