La Plaza de toros de Castellón celebró el cuarto festejo de la Feria de La Magdalena con una corrida de Ganadería de Montalvo que tuvo como gran protagonista al quinto toro, “Brincador”, premiado con la vuelta al ruedo. Ante más de media entrada, la tarde concluyó con la salida a hombros de Tomás Rufo y Marco Pérez, mientras Miguel Ángel Perera paseó una oreja del primero de su lote.
Perera abrió plaza con un toro cuajado, aunque algo corto de cuello, que salió manseando pero fue ganando celo en la faena de muleta. El extremeño recogió una embestida más móvil que entregada, construyendo una labor de pulso y trazo largo ante un animal noble aunque falto de mayor raza. La estocada, desprendida pero de rápido efecto, le permitió cortar la primera oreja de la tarde. En el cuarto encontró el toro de mayor clase de los lidiados hasta ese momento, aunque justo de empuje. Tras acusar de salida algún defecto en la vista, el de Montalvo permitió a Perera templar por el pitón derecho con muletazos largos y de figura erguida. Cuando parecía cercana la segunda oreja, un pinchazo previo a la estocada final enfrió los ánimos y el torero hubo de conformarse con una ovación.
Tomás Rufo se enfrentó primero a un toro suelto de carnes y muy manso, al que le costó abandonar los terrenos de tablas. Tras un arriesgado par de banderillas de Sergio Blasco que levantó al público, el torero de Pepino tuvo que plantear una faena de inteligencia, aprovechando siempre la querencia del animal hacia los adentros. Hubo más disposición que lucimiento posible y, tras un pinchazo hondo en buen sitio, el público llegó a pedir la oreja, aunque el palco no la concedió. La recompensa llegó en el quinto, un toro bravo que, pese a mansear con descaro en el caballo, tuvo entrega y fondo en la muleta. Rufo inició su faena de rodillas, ligando derechazos que encendieron los tendidos. Sin embargo, fue al natural donde la faena alcanzó mayor dimensión, al templar y reducir con profundidad la embestida. El final nuevamente de hinojos puso al público en pie y una estocada de libro le permitió cortar dos orejas, mientras el toro “Brincador” era premiado con la vuelta al ruedo.
Marco Pérez volvió a demostrar su ambición y personalidad. En el tercero, de hechuras más cilíndricas y exigente desde el inicio, ya había destacado en un quite por chicuelinas. Comenzó la faena de muleta con pases cambiados, logrando sus mejores momentos por el pitón derecho antes de que el toro desarrollara genio y su entrega fuera a menos. El final por manoletinas y una estocada efectiva pusieron en sus manos una oreja. En el sexto, un toro que por apenas un kilo no alcanzaba los 600 kilos y que acusó su voluminosa estructura viniéndose abajo durante la lidia, el joven salmantino mostró firmeza y determinación. Buscó todos los caminos posibles para sacar lucimiento de un animal poco propicio, insistiendo hasta terminar metido entre los pitones con varios circulares invertidos de gran exposición. Una estocada de libro rubricó la obra y le concedió la segunda oreja de su lote, abriendo también la Puerta Grande junto a Rufo.
De este modo, la corrida dejó una tarde de triunfo compartido para Tomás Rufo y Marco Pérez, con un Perera firme y templado, y con el quinto toro de Montalvo como gran protagonista ganadero de la tarde.
Ficha del festejo:
Toros de Ganadería de Montalvo. El quinto, “Brincador”, nº 21, premiado con la vuelta al ruedo.
Miguel Ángel Perera: oreja y ovación
Tomás Rufo: ovación y dos orejas
Marco Pérez: oreja y oreja.










