Hay despedidas que no necesitan demasiadas palabras. Luis Blázquez dijo adiós este domingo a los ruedos en la Maestranza, en una tarde que puso el punto final a su trayectoria en una plaza de máxima categoría y junto a Borja Jiménez, el torero al que ha acompañado durante los últimos años.
El torero de plata cerró así una carrera construida desde la lucha, la entrega y el compromiso delante de la cara del toro. Muchos años de profesión, de tardes buenas y menos buenas, de sacrificios y de momentos compartidos encontraron su último capítulo en uno de los escenarios más importantes de la tauromaquia.
Blázquez puso el broche a su trayectoria con la misma profesionalidad que ha marcado su camino. En el último par de banderillas del sexto toro de la tarde, la música sonó en su honor y la Maestranza respondió con una ovación que reconoció al hombre de plata que, durante tantos años, se jugó la vida en silencio para contribuir al triunfo de los toreros a los que acompañó.
Ante los micrófonos de Canal Sur, el valenciano explicó la emoción de una jornada que llevaba tiempo imaginando: «Parecía que era muy lejano cuando me apunté a la escuela taurina de Valencia, pero todo llega. Estoy contento y orgulloso de despedirme en esta plaza y esta ciudad».
También quiso poner en valor todo lo vivido durante su carrera: «He disfrutado tanto sus triunfos como las tardes en las que he estado. Muy emocionado. A ver si estoy preparado para afrontar las emociones».
Y, sobre todo, destacó la posibilidad de haber podido elegir el momento y el lugar de su despedida: «Lo que más valoro es poder elegirme cuándo irme y dónde».
Y así fue. Luis Blázquez eligió la Maestranza, eligió Sevilla y eligió despedirse junto a Borja Jiménez. El último paseíllo llegó con emoción, pero también con la satisfacción de quien puede mirar atrás y reconocer una vida dedicada a una profesión exigente y sacrificada.
La última ovación ya no fue solamente para un par de banderillas. Fue para toda una trayectoria.









