La plaza de toros de Vic-Fezensac acogió el sexto festejo de la Feria de Pentecostés con el esperado regreso de la legendaria divisa de Miura, en una corrida marcada por la seriedad del encierro, la emoción y el compromiso de los toreros. Con tres cuartos de entrada en los tendidos, el público francés volvió a responder a una de las citas más toristas de la temporada.
Abrió plaza un ejemplar de Miura que destacó por su bravura en el caballo, acudiendo con fijeza hasta en tres ocasiones al peto. Pepe Moral intentó sacar partido a un toro que ofreció ciertas opciones por el pitón derecho, aunque siempre con limitaciones y reservándose por el izquierdo. El sevillano no terminó de encontrar acople y, tras fallar con los aceros, escuchó ligeros pitos tras aviso.
El segundo de la tarde, de nombre “Muralla”, fue el toro más completo y encastado del envío. El animal tomó cuatro varas con alegría y mostró un notable pitón derecho. Damián Castaño aprovechó las condiciones del miura con una faena intensa y muy sincera, basada en el temple y las distancias largas. El salmantino citó siempre con firmeza y verdad en el centro del ruedo, logrando los momentos de mayor profundidad de la tarde. Sin embargo, el fallo con la espada dejó el premio reducido a una ovación, mientras el toro fue fuertemente aplaudido en el arrastre.
El tercero tuvo que ser devuelto y en su lugar salió el toro inicialmente reseñado como sexto. El sobrero, también de Miura, llegó justo de fuerzas y sin demasiada transmisión. Aun así, Gómez del Pilar se mostró firme y dispuesto, intentando robar muletazos a base de oficio y colocación. Su esfuerzo fue reconocido con una ovación.
Sin opciones apenas transcurrió el cuarto, otro ejemplar de comportamiento deslucido que no permitió lucimiento a Pepe Moral, silenciado tras abreviar.

La emoción regresó con fuerza en el quinto, donde Damián Castaño volvió a jugarse la vida en una faena de enorme mérito. El toro, complicado y exigente, obligó al torero a un esfuerzo constante, tragando mucho y exponiendo en cada muletazo. El diestro encontró el mejor camino por el pitón derecho, por donde logró ligar tandas de gran firmeza y valor seco. Fue una actuación heroica, de las que conectan con los tendidos desde la verdad y la entrega absoluta. Tras una estocada efectiva, el público pidió con fuerza el trofeo y el palco concedió una oreja de ley mientras la plaza se ponía en pie.
Cerró el festejo un sobrero de Herederos de Christophe Yonnet, un toro manejable pero falto de transmisión. Gómez del Pilar volvió a mostrarse voluntarioso y dispuesto, aunque sin terminar de redondear una labor ante un animal de escaso fondo. Fue despedido con una ovación.
Una tarde marcada por la seriedad del toro de Miura y por la importante dimensión mostrada por Damián Castaño, que dejó en Vic una de las actuaciones más comprometidas y auténticas de la feria.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Vic-Fezensac (Francia). Sexto festejo de la Feria de Pentecostés 2026. Tres cuartos de entrada.
Toros de Miura y un sobrero de Herederos de Christophe Yonnet (6º bis), bien presentados y de juego desigual. Destacó el importante segundo; exigente y emocionante el quinto.
Pepe Moral: pitos tras aviso y silencio.
Damián Castaño: ovación y oreja.
Gómez del Pilar: ovación y ovación.









