La historia taurina de Vitoria-Gasteiz afronta su capítulo final. El Ayuntamiento de la capital alavesa mantiene su hoja de ruta para culminar en 2027 la transformación del Iradier Arena en un edificio multiusos, lo que supondrá la desaparición definitiva de cualquier infraestructura o simbología vinculada a la tauromaquia en el recinto.
La ciudad ha mantenido una relación estrecha con el toreo desde finales del siglo XVIII. En la antigua plaza de Txagorritxu hicieron el paseíllo figuras históricas como Lagartijo, Frascuelo, Joselito, Juan Belmonte o Marcial Lalanda, consolidando una tradición que alcanzaba su punto álgido durante las Fiestas de La Blanca.
Con el objetivo de modernizar las instalaciones, Vitoria apostó a comienzos del siglo XXI por la construcción del Iradier Arena, inaugurado el 4 de agosto de 2006. El cartel inaugural estuvo compuesto por El Fandi, Sebastián Castella y Salvador Cortés, con toros de la ganadería Ganadería Ana Romero. Aquella cita simbolizaba la continuidad de una tradición profundamente arraigada en el calendario festivo de la ciudad.
Sin embargo, en 2016 el Ayuntamiento puso fin a la celebración de corridas de toros en el recinto, en un contexto de creciente debate social y político en torno a la tauromaquia. Desde entonces, la actividad taurina quedó reducida a eventos puntuales, como las tradicionales vaquillas celebradas en julio y durante las fiestas patronales.
El proyecto de reforma actualmente en marcha contempla la eliminación de elementos estructurales propios del uso taurino —burladeros, corrales, caballerizas, capilla o dependencias veterinarias— para adaptar el espacio a nuevos usos culturales, deportivos y congresuales. La intervención se prolongará hasta principios de 2027, fecha en la que el edificio completará su reconversión integral.
El debate trasciende el ámbito urbanístico. Para algunos sectores, la transformación supone la pérdida de un símbolo cultural con más de dos siglos de historia. En este contexto, resuena la reflexión del escritor Federico García Lorca, quien defendía que “un pueblo que no cuida y no fomenta su cultura es un pueblo sin dignidad”, una cita que distintos defensores de la tauromaquia han recuperado en los últimos años para subrayar la dimensión cultural del toreo en España.
Con la reconversión del Iradier Arena, Vitoria-Gasteiz abre una nueva etapa en la gestión de sus espacios públicos, cerrando definitivamente un ciclo que marcó buena parte de su identidad festiva e histórica.









