La plaza de Villaseca de la Sagra vivió una tarde de interés en la segunda clasificatoria del XII Alfarero de Plata, con una novillada sin picadores de Los Mimbrales que permitió ver a seis jóvenes aspirantes dejar detalles de su concepto. En un festejo variado, sobresalieron especialmente Jaime Torija, representante de la Escuela Taurina de Guadalajara, y Rubén Vara, de la escuela de Madrid, ambos premiados con una oreja tras actuaciones de mérito.
Abrió plaza David García, que mostró voluntad ante un novillo que no terminó de romper. El joven novillero lo intentó con disposición, buscando siempre la cara del animal y tratando de alargar las embestidas. Dejó pasajes de buena actitud, pero el acero le restó opciones de premio. Tras aviso, saludó desde el tercio.
El segundo de la tarde marcó uno de los momentos importantes del festejo. Jaime Torija firmó una actuación templada y con buen gusto. El novillero de la Escuela Taurina de Guadalajara destacó por su concepto clásico y por saber entender al novillo de Los Mimbrales, al que llevó siempre muy toreado. Hubo muletazos largos y ligados, especialmente por el pitón derecho, en una labor construida con cabeza y serenidad impropias de su corta experiencia. La faena fue creciendo en intensidad y conexión con los tendidos. Tras una estocada y el descabello, el palco concedió una oreja, mientras el público premiaba con palmas al novillo en el arrastre.
El tercer turno fue para Jorge Oliva, que también logró cortar una oreja gracias a una faena de entrega. Supo aprovechar la movilidad de su novillo y conectar con los tendidos con una labor dinámica, rematada con eficacia con la espada.
Manuel Díaz dejó una actuación de interés basada en el esfuerzo y la constancia. Su novillo exigió firmeza y el novillero respondió con entrega, logrando momentos estimables sobre ambas manos. Tras aviso, dio una vuelta al ruedo que reconocía su empeño.
El quinto fue para Armando Rojo, que mostró disposición y ganas durante toda su actuación. Hubo detalles de buen corte, aunque el novillo no terminó de facilitar el lucimiento. Finalmente, saludó desde el tercio.
Cerró la tarde Rubén Vara, que dejó una actuación seria y muy firme. El novillero madrileño apostó por un toreo asentado, mostrando valor y determinación ante un novillo que exigía mando. Con actitud y buen pulso logró meter al público en la faena, que remató con acierto con la espada para pasear una oreja.
Así transcurrió una tarde interesante en Villaseca de la Sagra, donde el Alfarero de Plata volvió a demostrar su importancia como escaparate para las nuevas promesas del toreo. Entre todos, destacó el temple de Jaime Torija y la firmeza de Rubén Vara, dos nombres que dejaron huella en esta segunda clasificatoria del certamen.








