La emblemática ganadería de Paquirri, identificada por el trébol de cuatro hojas con la “P” en el centro, cambia de manos tras ser adquirida en subasta en la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL). El nuevo propietario es el ganadero Daniel Ramos, quien incorpora este hierro a su proyecto ganadero ya existente y da inicio a una nueva fase dentro de la cabaña brava española.
El hierro perteneció originalmente a Francisco Rivera “Paquirri”, adquirido en 1979, y tras su fallecimiento en 1984 pasó a sus hijos, manteniéndose bajo la propiedad de Francisco Rivera Ordóñez desde 2003 hasta su reciente venta. Durante décadas, la ganadería se caracterizó por mantener la sangre Núñez, que proporcionó numerosos éxitos en el ruedo al torero de Barbate.
La subasta se realizó mediante sobre cerrado y ante notario, procedimiento habitual para la transmisión de ganaderías inscritas en la RUCTL. Daniel Ramos mantendrá la señal, la divisa y el hierro, realizando únicamente un cambio en el nombre de la ganadería, que pasará a llamarse Hermanos Ramos Villalonga “El Trébol”. La nueva línea apostará por la sangre Domecq vía Fuente Ymbro, mientras que el ganado de Daniel Ramos continuará siendo anunciado con su nombre actual.
El proyecto se asentará en la finca Los Capuchos, en Puerto Mingalvo (Teruel), marcando la primera ganadería turolense inscrita en la RUCTL. Mientras tanto, la vacada original de Daniel Ramos permanecerá en la finca Les Ermites, Borriol (Castellón).
La influencia de la sangre Núñez en otras ganaderías
Varias ganaderías españolas se han nutrido de la genética Núñez que poseyó Paquirri. Una de ellas es la vacada manchega de Tomás Frías, que desde los años ochenta mantiene la base genética adquirida tras la muerte del matador. A lo largo de las décadas, esta vacada ha incorporado lotes de eralas procedentes de distintas fuentes, incluyendo Domecq, Sampedro y Las Ramblas, consolidando así el encaste Núñez en tierras manchegas.
En 2025, esta ganadería se vio afectada por un brote de tuberculosis, que obligó a enviar al matadero varias vacas y un semental. A pesar del revés sanitario, la vacada continúa su actividad y mantiene su apuesta por la cría de ganado bravo, preservando la tradición y la genética histórica de Paquirri.









