La Plaza de Toros de Valencia acogió esta tarde, 18 de marzo de 2026, la quinta corrida de la Feria de Fallas, un mano a mano entre Borja Jiménez y Tomás Rufo con un encierro de Domingo Hernández, bien presentado, serio y con cuajo, que exigió a los diestros desde el primer momento. La expectación fue máxima y la asistencia se acercó a los 9.500 espectadores.
El primer toro, ‘Azulado’ (nº 61, negro chorreado, 575 kilos), se mostró serio y con buena hechura, humillando aunque con cierta irregularidad. Borja Jiménez lo recibió con temple a la verónica, cuidando la lidia y buscando siempre la colocación del toro, consciente de su falta de celo y entrega. La faena con la muleta mostró series de gran poder y control, alternando trazos por el derecho y naturales de buena intención, aunque la irregularidad del toro y el viento condicionaron la ligazón de los muletazos. Remató con manoletinas, pero la espada le privó de premio.
El segundo, ‘Brazalete’ (nº 36, negro, 589 kilos), perteneció a Tomás Rufo. Recibido de portagayola, el toro embistió con clase desde el primer lance. Tomás mostró dominio técnico, imponiendo el ritmo y buscando siempre el pitón correcto, especialmente por la derecha. La faena, exigente y larga, contó con momentos de gran precisión y temple, aunque irregular en la embestida, obligando al torero a estar siempre pendiente. La estocada fue eficaz y la vuelta al ruedo tras petición reflejó el reconocimiento del público.
El tercero, ‘Juerguista’ (nº 110, negro, 593 kilos), correspondió de nuevo a Borja Jiménez. Toro largo y serio, con embestidas regulares y pérdida de manos en momentos de la faena. Borja mostró creatividad y disposición, comenzando la faena por cambiados y planteando un toreo variado que buscaba la línea curva y la verticalidad. La espada volvió a truncar el premio, pese a la entrega del sevillano.
El cuarto, ‘Entrometido’ (nº 130, colorado, 592 kilos), de Tomás Rufo, presentó menor fijeza y embestida irregular. El toledano, consciente de la dificultad, se adaptó y construyó series muy meritorias, especialmente por el derecho, buscando siempre la colaboración del toro. El aviso antes de entrar a matar y la decisión de la presidenta de no conceder oreja provocaron una bronca en el palco, reflejando la discrepancia del público.
El quinto, ‘Toscano’ (nº 140, negro, 592 kilos), para Borja Jiménez, mostró fuerza pero se vino a menos. La faena del sevillano fue exigente, con series de uno en uno debido a la falta de entrega del animal. Aunque la técnica fue correcta y el inicio prometedor, la distancia y la falta de ligazón redujeron la emotividad de la faena, cerrando con una estocada al segundo intento que no obtuvo premio.
El sexto toro, ‘Dardo’ (nº 148, negro, 597 kilos), para Tomás Rufo, fue el más destacado del encierro. Desde el recibo de portagayola hasta la faena con la muleta, el toledano mostró temple, mando y capacidad para manejar la fuerza y fondo del toro. Las series por ambos pitones fueron de gran calidad, con largura, precisión y dominio del tiempo de cada embestida. La estocada, aunque ligeramente desprendida tras un derrote, cerró una actuación que el público reconoció con una ovación y la concesión de la oreja, quedando a las puertas de la Puerta Grande.
En resumen, la corrida de Domingo Hernández fue exigente y con matices variados, premiando la técnica y el temple de Tomás Rufo, mientras que Borja Jiménez firmó una actuación valiente y comprometida que la espada impidió convertir en trofeo. La Feria de Fallas vivió así un mano a mano intenso y de gran nivel, dejando la sensación de que el encierro puso a prueba la capacidad de ambos toreros para dominar la fuerza, la condición y el carácter de los toros.
Ficha del Festejo:
Borja Jiménez: silencio, silencio, silencio
Tomás Rufo: vuelta al ruedo tras petición, vuelta al ruedo tras petición con aviso, oreja y tres vueltas al ruedo










