Tras anunciar los compromisos en Santo Domingo de la Calzada y Santa Olalla, ¿qué importancia tienen estas plazas dentro de su planificación de temporada?
Cualquier festejo de la temporada tiene importancia, pero de cara al verano, hacer los festejos a primeros de año, tanto para la empresa como para los profesionales, es una forma de darte a conocer para quienes no sepan cómo trabajamos de cara al resto del año. También vas calentando antes de entrar a la vorágine de agosto y septiembre.
¿Qué criterios has seguido a la hora de configurar ambos carteles y qué puede esperar el aficionado de estas citas?
En el caso de Santa Olalla he querido hacer un cartel de profesionales de la provincia de Toledo en todas sus categorías: rejoneador, matador, novillero con caballos y sin caballos. Dentro de Castilla-La Mancha hay provincias, como Ciudad Real, que tienen bastantes ayudas por parte de la Junta para promocionar a los profesionales locales, cosa que con Toledo no pasa. Por lo que espero que sea un buen escaparate para ellos, que se puedan hacer en más plazas de la provincia y que se pongan las cosas un poquito más fáciles.
Por otra parte, en Santo Domingo, el cartel está confeccionado a mi criterio, con maestros del toreo como Damián Castaño o Raúl Rivera, un rejoneador de categoría como José María Martín y un novillero como Julio Aparicio, que se está ganando a pulso mantener el listón alto de su estirpe familiar.
Intenté hacer un cartel atractivo y celebrar el festejo en sábado, para que la gente pueda acudir, conocer la plaza y el pueblo de Santo Domingo, que es precioso, y poco a poco vuelva a llenar sus tendidos.
¿Cómo valora el momento actual del toreo en plazas de este tipo, más allá de los grandes circuitos?
Sinceramente, cada vez es más difícil. Yo soy un enamorado de los pueblos y de sus tradiciones, siempre llevándolos por bandera. Pero hay que reconocer que las subvenciones que se dan a los ayuntamientos de pueblos pequeños son cada vez más escasas.
El precio de todo —ganado, Seguridad Social, veterinarios, médico, etcétera— es cada vez más alto, por lo que se hace muy complicado hacer una buena feria en un pueblo que solo te salva la afición, y aun así, no siempre pasa.
Yo sigo en la lucha, esperando que la fiesta nacional en los pueblos se mantenga viva, siempre que me dejen.
En su faceta como empresario, ¿cuáles son hoy los principales retos a la hora de organizar festejos taurinos?
Nunca se sabe cómo va a salir un festejo, siempre hay detalles impredecibles, pero a esta pregunta lo tengo muy claro: buena organización, buen ganado y buenos profesionales. Esta es mi meta siempre.
Como apoderado, ¿qué balance hace del inicio de temporada de sus toreros? ¿Qué objetivos se marca con ellos de cara a lo que resta de año?
Empezamos temporada y eso ya es bueno. En el caso de José María y Raúl Rivera, que es mi primera temporada como apoderado, tengo mucha fe en que va a ser una temporada buena.
El rejoneador portugués David Gomes también ha iniciado temporada en Portugal con mucha fuerza y demostrando su mejor faceta como profesional. Y de Víctor Janeiro, ¿qué te voy a decir que no se sepa? ¡Es un gran torero! Esta temporada espero que le den la oportunidad de torear en grandes ferias porque se lo merece.
¿Hay algún nombre o apuesta personal que le ilusione especialmente esta temporada?
Como apuesta, deseo que toreen mis toreros lo máximo posible. Como ilusión, que triunfen todos y obtengan los máximos trofeos demostrando lo mucho que valen. Te diría el dicho de mi madre: “¿qué dedo me corto que no me duela?” (jajaja).
Pensando ya en este curso taurino, ¿está trabajando en nuevos proyectos o plazas?
Sí, siempre hay que trabajar y conocer plazas nuevas. Este año tenemos nuevos proyectos y retos que se irán conociendo según avance la temporada.
¿Cómo imagina la temporada que viene, tanto a nivel personal como en el conjunto del panorama taurino?
A nivel personal, con bastante ilusión, ya que, como he comentado antes, hay nuevos proyectos que estoy seguro de que saldrán adelante.
En conjunto, está todo muy complicado. Tenemos a favor que cada vez hay más afición de gente joven que acude a las plazas.
El panorama taurino ya tiene otro debate. Solo pienso que si hubiera más compañerismo, profesionales en su trabajo, gente honrada, con palabra y principios, se haría mucha más fuerza para que todo funcionara mejor (esto se puede aplicar a todos los sectores y profesiones).
Este mundo es precioso. Me considero un bohemio del toro y hay gente maravillosa en él que tengo la suerte de conocer: ganaderos, empresarios, apoderados, mulilleros, placeros, porteros, mayorales, camioneros, periodistas, etcétera. Una larga lista, familias completas que aman su profesión y se merecen vivir por y para el toro, sin que se les pongan las cosas tan difíciles.
Unidos no dejaríamos paso a todos esos garbanzos negros que nos perjudican tanto desde dentro.
Todo un sueño, ¿no crees?









