6º bis ‘CHUMBO’, Nº 82. 560 kg para David de Miranda
Acodado de pitones, cornidelantero, de cuello ahogado y cuerpo corpulento, el toro de Martín Lorca mostró desde su salida una presencia imponente, humillando en el recibo a la verónica de David de Miranda. Más largo por el pitón izquierdo y descompuesto por el derecho, evidenció pronto su condición mansa en varas, buscando incluso los cuartos traseros del caballo hasta derribar en el segundo puyazo, volviendo a entrar al caballo tras no concederse el cambio de tercio. El onubense brindó la faena al público.
Con la muleta, David de Miranda inició en el centro del ruedo por estatuarios, siendo arrollado por un toro que no atendía a los toques y le propinó una fuerte voltereta sin aparentes consecuencias. El astado se vino muy a menos, quedando desfondado y con embestida afligida, lo que obligó al torero a sostener la faena con enorme firmeza. En la distancia corta, tiró de recursos para intentar ligar una embestida sin fijeza ni entrega, logrando muletazos de mérito en una labor de gran valor. Oreja.
6º: «Carchoso». Nº86. 514 kg para David de Miranda
Más amplio de sienes y más serio de frente que de perfil, el toro de salida mostró una hechura imponente pero un fondo deslucido, ahogado de cuello y algo suelto de carnes. Desde los primeros lances evidenció falta de embroque en el capote, embistiendo a la altura de la esclavina y con escasa fijeza, lo que provocó varios extraños en su recorrido. En el caballo, tomó el primer puyazo en el que guardaba puerta, empujando en su querencia sin excesiva entrega.
En ese primer contacto con el peto, el animal terminó por lesionarse, rompiéndose el pitón, lo que condicionó de forma determinante el resto de su lidia y redujo notablemente sus opciones de comportamiento posterior.
5º: «Francés». Nº36. 520 kg para Roca Rey
4º: «Gentil». Nº76. 529 kg para Morante de la Puebla
3º: «Foráneo». Nº32. 551 kg para David de Miranda
De perfil similar al anterior, aunque algo más despegado del suelo y de manos más largas, el segundo mostró desde su salida falta de fijeza y cierta informalidad en sus primeros compases. David de Miranda lo abrió en el capote, donde el animal se descompuso ligeramente aunque sin terminar de emplearse, dejando los cuartos traseros atrás. Sin gran entrega ni fuerza, pero con cierta intención, fue a menos en la lidia. En varas, buscó primero el pecho del caballo sin terminar de empujar, mejorando algo en el segundo encuentro, aunque siempre saliendo suelto y sin continuidad. El tercio de banderillas resultó complicado por su querencia, obligando a multiplicar los toques para fijarlo. Brindó el onubense a Juan Carlos I.
Con la muleta, David de Miranda trató de sujetarlo con un inicio genuflexo por el pitón derecho, pero el toro pronto se afligió y volvió a mostrar clara tendencia a tablas. Sin transmisión ni entrega, la faena no tuvo opciones reales de desarrollo, con embestidas desiguales y escaso contenido, por lo que todo quedó en un esfuerzo sin recompensa. Silencio.
2º: «Custodiador». Nº47. 545 kg para Roca Rey
De hechuras armónicas, bajo, con cuello y ligeramente cuesta arriba, el toro de Garcigrande mostró desde el inicio una excelente expresión y calidad, humillando ya en los burladeros y embistiendo con el pitón de dentro con notable temple. Roca Rey lo saludó con un gran recibo a la verónica, reduciendo con ajuste la embestida, antes de un tercio de varas muy medido en el que se cuidó especialmente su escasa fuerza. David de Miranda quitó por saltilleras y el peruano replicó por chicuelinas, en un tercio de banderillas exigente por la tendencia del toro a las tablas. Roca Rey brindó a Juan Carlos I.
Con la muleta, el peruano inició de rodillas en el tercio con una puesta en escena de impacto, encadenando pases cambiados por la espalda antes de un cambio de mano de gran poder. Ya en el centro del ruedo, cimentó su labor en una primera serie de mucha autoridad, siempre colocado y en el sitio, ante un toro noble pero con cierto punto de duda en el fondo. Esa condición obligó a medir mucho las series y a seleccionar terrenos, especialmente en el tercio. Por el pitón izquierdo el animal ofreció mayor largura y calidad en la embestida, aunque la faena mantuvo un ritmo de menos a más sin terminar de romper del todo en los tendidos. Cerró con bernadinas ajustadas antes de dejar una estocada entera algo desprendida al segundo intento. Ovación.
1º: «Golfante». Nº 9. 510 kg para Morante de la Puebla
Con el público aún acomodándose en una tarde de gran expectación, salió el primero, con el ruedo visiblemente mojado y pesado, lo que condicionó desde el inicio el desarrollo de la lidia. El toro de Garcigrande, serio, bajo y de escaso recorrido, mostró dificultades desde los primeros lances, quedándose corto y echando las manos por delante, sin permitir lucimiento con el capote. En varas, cumplió sin entrega, mejorando levemente en el segundo encuentro. Roca Rey desistió del quite tras perder las manos el animal. Morante de la Puebla brindó el toro a Juan Carlos I.
Ya con la muleta, el toro se vino rápidamente a menos tras un inicio por alto, mostrando una embestida apagada y sin fondo que impidió cualquier construcción. Apenas un muletazo por el derecho tuvo trazo limpio antes de que el sevillano optara por abreviar ante la nula opción. Dejó una estocada efectiva. Silencio.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de La Maestranza, Sevilla – Corrida de Domingo de Resurrección. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Garcigrande
• MORANTE DE LA PUEBLA: silencio y dos orejas.
• ROCA REY: ovación y oreja.
• DAVID DE MIRANDA: silencio y oreja.
Incidencias: Antes de arrancar la marcha del paseíllo, sonaron los acordes del Himno Nacional de España. Al finalizar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz y por el fallecimiento del matador de toros Rafael de Paula, Ricardo Ortiz y el rejoneador y ganadero Álvaro Domecq. Morante de la Puebla saludó una ovación antes de la salida del primer toro.










