6º: «Carafea», 525 kg para Cristián Pérez
El sexto, “Carafea”, cerró plaza con un físico anovillado y escaso de volumen, aunque lucía una cara seria y muy ofensiva. Christian Pérez lo recibió en el tercio tras más de dos horas desde que se había abierto el festejo con su primer capotazo. En los primeros lances ya se dejaron ver las complicaciones y el genio característicos de la ganadería, llegando incluso a estar a punto de ser prendido cuando el toro se le coló por dentro en un lance comprometido. En el caballo tomó dos varas desde lejos, acudiendo con la cara abajo y empujando con los riñones. Destacó el gran tercio de varas protagonizado por Jesé Ney Zambrano, que midió perfectamente el castigo y señaló en lo alto, siendo despedido con una ovación cerrada de toda la plaza en pie.
Ya con la muleta, Pérez brindó al público de Madrid, donde se empezaba a percibir ese murmullo que anuncia la presencia de un toro importante. En el tercio inició la faena con poderosos pases por abajo, de rodillas, metiéndose al toro en la canasta y conectando de inmediato con los tendidos. Basó su labor entre las rayas del tercio del siete, ante un toro de embestida emocionante, larga y humillada. El torero logró momentos de gran intensidad en una tanda de derechazos largos y templados que hicieron rugir a la plaza. Sin embargo, al comenzar la siguiente serie, tras un primer muletazo de nuevo muy celebrado, el toro —que no tenía nada de ingenuo— se le metió por dentro y lo prendió de forma muy violenta, enganchándolo varias veces y propinándole durísimas volteretas. Pérez quedó maltrecho sobre la arena y fue trasladado de inmediato a la enfermería, con evidentes gestos de dolor y una posible cornada en el abdomen. Antonio Ferrera se hizo cargo del toro, al que despachó tras un breve trasteo con una estocada efectiva. Silencio para Ferrera y el torero herido rumbo a la enfermería
INCIDENCIA: Momentos de enorme tensión en la plaza tras la dramática cogida sufrida por Christian Pérez. El torero fue prendido de forma muy violenta por el toro, que lo enganchó en varias ocasiones, zarandeándolo y propinándole varias volteretas de gran crudeza que helaron al público. En uno de los derrotes quedó especialmente comprometida la zona del abdomen, por lo que se teme una posible cornada.
Tras ser auxiliado por sus compañeros de cuadrilla, Pérez fue trasladado de inmediato a la enfermería entre la enorme preocupación de los tendidos. Será Antonio Ferrera quien se encargue finalmente de continuar la lidia y dar muerte al toro.
5º: «Bufonito», 611. kg para Isaac Fonseca
El quinto de la tarde, “Bufonito”, salió bien presentado, negro, de imponente armazón y con pitones ofensivos. Isaac Fonseca lo llevó con temple por abajo en los primeros lances hasta sacarlo a los medios, donde remató con una estética media. En varas tomó tres puyazos, yendo de más a menos: en el primero empujó con bravura, metiendo la cara abajo, mientras que en el tercero ya evidenció menor entrega.
Con la montera calada, Fonseca inició la faena en los medios, citando de lejos para lucir la embestida del toro, que acudía pronto, largo y humillando. El mexicano planteó varias tandas de derechazos con mucha distancia, dejándole la muleta en la cara, pero el de Dolores terminó imponiéndose, desbordando al torero, que no logró asentarse ni limpiar los muletazos, también condicionado por el viento. Al probar por el izquierdo, el toro se le metió por dentro al encontrar hueco, provocando un gran susto. Regresó entonces al pitón derecho con nuevas tandas largas, mientras el toro seguía desplazándose con calidad, un gran ejemplar que prácticamente se fue sin torear y con las orejas intactas. Cerró con pases por alto antes de la suerte suprema: dos pinchazos, una estocada contraria arriba y hasta cinco descabellos. Ovación unánime en el arrastre para el toro y silencio tras dos avisos para Fonseca
4º: «Bilbatero», 530 kg para Antonio Ferrera
El cuarto de la tarde, “Bilbatero”, fue recibido con protestas por su escasa presencia para la plaza, una res escurrida de carnes y muy justa de cara para Madrid. Sin embargo, en el caballo mostró una pelea digna, acudiendo con bravura al primer puyazo, metiendo la cara abajo y empujando con los riñones, hasta poner en aprietos al picador. Pese a ello, Antonio Ferrera decidió llevarlo hasta en tres ocasiones al caballo, donde el toro fue castigado en exceso.
Ya con la muleta, Ferrera volvió a mostrarse muy por debajo de las posibilidades del animal, sin llegar a colocarse ni a apostar en los cites, limitándose a dejar pasar al toro en un trasteo abreviado y deslavazado por ambos pitones. Ante el descontento del público, que comenzó a recriminar su actitud, decidió abreviar y entrar a matar. Dejó un pinchazo, media estocada caída y necesitó tres descabellos. El público despidió al torero con una sonora pitada
3º: «Pitillito», 550 kg para Isaac Fonseca
El tercero, “Pitillito”, fue protestado de salida por su condición escurrida de carnes. A Isaac Fonseca, de México y oro, le costó pararlo de capote, sin lograr ligar dos lances seguidos, pues el toro tendía a desentenderse y caminar por todo el ruedo. El tercio de varas resultó emocionante: tomó hasta tres puyazos. El primero en corto, empujando al caballo hasta las tablas, y los otros dos desde los medios, arrancándose con prontitud y apretando con casta. Gran actuación de Agustín Collado, que picó arriba y dejó una lidia a caballo muy lucida, siendo despedido con una ovación unánime del público.
Brindó Fonseca la faena en los medios al público venteño y citó desde lejos, iniciando con un cambiado por la espalda y un pase de pecho. Después lo intentó sobre la diestra, pero el viento y las complicaciones del toro hicieron muy difícil mantener la muleta firme, que por momentos parecía una bandera. Apenas pudo dejar algún muletazo estimable en una faena marcada por la irregularidad, pese a la fijeza y la casta que mostró el de Dolores. Mató de una estocada delantera, caída y contraria, necesitando después un descabello. Silencio para Fonseca y palmas en el arrastre para el toro
2º: «Cigarrero», 602 kg para Antonio Ferrera
El segundo de la tarde, “Cigarrero”, salió mucho mejor presentado, negro bragado y serio de pitones. Antonio Ferrera lo recibió con la maestría y la veteranía que le caracterizan, buscándole el sitio donde menos molestaba el viento. Lo paró con lances por abajo y después se adornó con dos verónicas templadas y una media de mucho gusto. El toro acudió al caballo en dos ocasiones, dejándose pegar en sendos puyazos, algo traseros y castigándolo en exceso.
En banderillas destacó Ángel Otero, que saludó tras colocar dos grandes pares, exponiendo mucho y asomándose al balcón. Ya con la muleta, Ferrera encontró muchas complicaciones en el de Dolores, siempre condicionado por el viento y por la actitud defensiva del toro. Optó por un trasteo por abajo, sin terminar de apostar ni ponerse del todo derecho, para abreviar y entrar a matar tras un breve macheteo. Dejó media estocada, después un pinchazo y un bajonazo, antes de un descabello final. Silencio tras aviso.
1º: «Cantinillo», 520 kg para Cristián Pérez
Recibió al primero de la tarde, un toro que al saltar al ruedo fue protestado por el público. La lidia de capote estuvo condicionada por el viento, que dificultó el lucimiento en los primeros compases, obligando al torero a medir mucho los terrenos y a cuidar los tiempos ante un animal que se desplazaba con cierta viveza.
Ya con la muleta, Cristian Pérez logró templar la embestida y dejó tandas muy bonitas al natural, ligando muletazos con gusto por el pitón izquierdo. En uno de esos naturales ajustados fue sorprendido y sufrió una voltereta, afortunadamente sin consecuencias aparentes. Remató la faena con una estocada buena, aunque algo trasera. Tras aviso, el público pidió con fuerza la oreja, que finalmente no fue concedida, quedando el premio en una vuelta al ruedo










