Sexto novillo. Rubén Vara.
El sexto de la tarde fue a parar a manos de Rubén Vara, que salió decidido desde el primer instante, dejando claras sus intenciones de no guardarse nada. En la brega ya apuntó maneras, pero fue en banderillas donde terminó de conectar con los tendidos, firmando pasajes de gran exposición que levantaron al público gracias a sus dotes y su torería.
Con la muleta, Vara volvió a mostrarse firme ante un novillo que tampoco regaló facilidades. Supo imponerse a base de actitud y buen pulso, dejando muletazos de mérito en una labor seria y bien planteada, siempre por encima de las complicaciones del animal.
La faena parecía tomar vuelo, pero la espada no acompañó como hubiera deseado. El novillo tardó en caer tras la estocada, lo que terminó enfriando al público y diluyendo en parte el impacto de una actuación que, por entrega y momentos, había tenido peso propio. Aún así ha cortado una oreja.
Quinto novillo. Esteban Gordillo.
El quinto novillo de la tarde en Sonseca presentó complicaciones desde su salida, exigiendo firmeza y cabeza a un Esteban Gordillo que no se dejó amilanar. El toledano lo recibió con un saludo capotero de poder, mostrando ya de inicio su decisión y el poso de quien sabe que su debut con caballo está cada vez más cerca.
Con la muleta, Gordillo se mostró dispuesto y entregado, apostando siempre por plantarle cara a un novillo nada fácil. Hubo pasajes de tensión, pero también muletazos de mérito, cargados de garra y poderío, en los que el joven dejó ver su concepto y su ambición por crecer en el oficio.
Entre las dificultades, afloraron detalles y destellos de personalidad que no pasaron desapercibidos. Gordillo, con actitud y verdad, firmó una actuación de entrega ante un novillo complicado, dejando claro que quiere abrirse camino a base de valor y determinación. Buen espadazo después de una faena pletórica de entrega y de raza.
Le conceden una oreja a pesar de la fuerte petición de las dos.
Cuarto novillo. César de Juste
El cuarto de la tarde volvió a tener como protagonista a César de Juste, que dejó de nuevo una imagen de torero con concepto y buen gusto desde el saludo capotero. Lo recibió con verónicas de gran calado, templadas y de trazo largo, que volvieron a conectar con el público y confirmaron la línea de su toreo.
Con la muleta firmó una labor de toreo caro, de esos que no abundan, en la que se le vio relajado, con serenidad, rectitud y pureza en los cites y en el embroque. De Juste se gustó y dejó muletazos de notable profundidad, mostrando un concepto personal y muy cuidado pese a las condiciones del novillo.
Sin embargo, la espada volvió a jugarle una mala pasada, impidiéndole redondear una faena que apuntaba a premio mayor. Aun así, logró pasear una oreja para su esportón, quedando la sensación de que su labor tuvo mayor dimensión que el resultado final.
Tercer novillo. Rubén Vara.
El tercero de la tarde, de nombre Feriante y perteneciente a la ganadería de La Olivilla, cayó en manos de Rubén Vara, que desde el primer instante conectó con los tendidos. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas que puso a la plaza en pie, marcando el tono de una actuación vibrante. Con el capote se mostró suelto y decidido, firmando lances con aire y capacidad de transmisión.
El novillero mantuvo ese pulso en el quite, donde volvió a encender los ánimos del público, y terminó de redondear su paso por los tercios al lucirse también con las banderillas, dejando patente su entrega y variedad. Ya con la muleta, y a pesar de las molestias del viento, Vara supo imponerse a las circunstancias y entender a su oponente, construyendo una faena con momentos de relieve por ambos pitones.
Hubo muletazos de buen trazo y ligazón que calaron en los aficionados, dentro de una labor de firmeza y ambición. Tras una estocada efectiva, el público premió su actuación con las dos orejas, refrendando una faena que dejó huella en la tarde de Sonseca. Además de dar al vuelta al ruedo al novillo en el arrastre.
Segundo novillo. Esteban Gordillo.
Primer novillo. César de Juste
El primero de la tarde, un novillo bien presentado de la ganadería de La Olivilla, correspondió a César de Juste, natural de Checa y alumno de la Escuela Taurina El Yiyo. El novillero lo recibió con un saludo capotero de gran expresión, dejando verónicas de trazo largo, con empaque y gusto, que calaron pronto en los tendidos.
Antes del tercio de varas, Esteban Gordillo firmó un vistoso quite por tafalleras que levantó la atención del público, al que respondió De Juste con una réplica por chicuelinas ejecutadas con frescura y personalidad. Ya con la muleta, el de Checa mostró un concepto clásico, acariciando las embestidas con temple y pureza, construyendo una faena asentada sobre las bases del toreo fundamental.
Destacaron varios pasajes de gran calidad, donde el novillero dejó detalles de torería y buen gusto, rematados con un trincherazo de exquisita factura que puso el broche a una labor llena de sensibilidad y poso, evidenciando su proyección dentro del escalafón sin caballos. La espada emborrona la faena a la que le podía haber cortado los máximos trofeos. Ovación
FICHA DEL FESTEJO:
Cesar de Juste: Ovación/ Oreja
Esteban Gordillo: Silencio/ Oreja
Rubén Vara: Dos orejas/ Oreja









