La ciudad de Sevilla acogió un encuentro cultural y taurino de gran interés protagonizado por el matador de toros Sebastián Castella y la fotógrafa Olga Olguín, en un acto celebrado en el emblemático Hotel Colón que reunió a aficionados, medios de comunicación, profesionales del toro y amantes del arte.
El diestro francés sorprendió a los asistentes mostrando públicamente una de sus facetas menos conocidas: la pintura. Castella presentó una colección de obras nacidas durante los últimos meses, una etapa marcada por su ausencia en los carteles de la pasada Feria de Abril, circunstancia que, según explicó, le llevó a refugiarse en la creación artística.
Con la sinceridad y discreción que le caracterizan, el torero confesó que decidió canalizar sus sentimientos y emociones a través del lienzo, buscando de alguna manera sentirse vinculado a Sevilla y a su feria desde una perspectiva más íntima y personal.
Las obras reflejan un universo profundamente ligado a la tauromaquia, donde la luz, la emoción y la sensibilidad se convierten en protagonistas. Una expresión artística que prolonga sobre la pintura la intensidad y personalidad que Castella ha mostrado durante años en los ruedos.
El acto sirvió además para la presentación del nuevo libro fotográfico de Olga Olguín, titulado “Castella, Cinco Lustros”, una publicación dedicada a conmemorar los veinticinco años de alternativa del torero francés, quien tomó la alternativa el 12 de agosto del año 2000 en la localidad francesa de Béziers.
La obra recopila imágenes y momentos destacados de la trayectoria del matador, ofreciendo una mirada cercana y artística a una carrera marcada por el valor, la entrega y el reconocimiento internacional.
Uno de los momentos más especiales de la jornada fue la presencia de Enrique Ponce, padrino de alternativa de Castella, quien intervino de manera espontánea para dedicar unas palabras de reconocimiento al torero francés, destacando tanto su dimensión artística como humana.
Con este encuentro entre tauromaquia, fotografía y pintura, Sevilla volvió a convertirse en escenario de una cita cultural donde el arte y el toro caminaron de la mano.









