La primera de la Feria de San Blas y La Candelaria 2026 en Valdemorillo dejó un festejo marcado por la emoción y la entrega de los novilleros ante un encierro de Jiménez Pasquau variado y noble. La plaza registró una entrada de tres cuartos y los novillos ofrecieron transmisión y calidad, con varios de ellos mereciendo la ovación del público y la vuelta al ruedo.
La apertura del festejo correspondió a Álvaro Serrano, que mostró un variado repertorio capotero y realizó un trasteo al natural ante un animal justo de raza y fuerzas. A pesar de alguna pérdida de mando y aviso recibido, logró una estocada desprendida que le valió la oreja, mientras el público aplaudía al novillo.
Mario Vilau, segundo en actuar, saludó a portagayola y sorprendió con un inicio de faena arrollador de rodillas. Tras series de gran calidad, cerró la faena por la vía tremendista y dejó una buena estocada que le valió una oreja.
Julio Méndez recibió al tercero con verónicas templadas y ejecutó un quite por gaoneras. Brindó y se dobló con el novillo para sacarlo al tercio, firmando una faena de mérito que cerró por ayudados por alto con buena estocada, consiguiendo la oreja. El novillero decidió dar dos vueltas al ruedo por su cuenta.
La reaparición de Sergio Rollón fue uno de los momentos más emotivos de la tarde. Saludó con verónicas y brindó a sus compañeros presentes en su anterior percance. Muy firme y buscando siempre dar el pecho ante un animal rebrincado, desarrolló una faena de temple y valor, cerrando con tres cuartos de estocada. Silencio para el novillo, pero vuelta al ruedo para Rollón y ovación cerrada del público, recordando la emoción de su regreso.
Félix San Román no tuvo su tarde; pese a un buen puyazo y un quite complicado, su faena estuvo marcada por enganchones y pases deslucidos ante un novillo noble que terminó cogiéndolo de manera muy fea. Tras un cuarto de estocada trasera, recibió pitos tanto el novillero como el animal, tras un aviso.
Cerró plaza Samuel Castrejón, que brilló de manera notable. Recibió el novillo un buen puyazo y quitó por chicuelinas antes de iniciar una faena templada y pausada, casi a cámara lenta, marcada por el empaque, la torería y el temple. Se dobló con el novillo para sacarlo a los medios y dejó dos trincherillas que pusieron la plaza en pie. Cerró con estocada desprendida, cortando dos orejas, mientras el novillo fue premiado con la vuelta al ruedo, sellando así una actuación memorable.
Los novillos ofrecieron un juego variado, desde animales nobles y de gran calidad hasta otros con menos raza y fuerza, permitiendo a los jóvenes novilleros lucirse y dejando momentos destacados como las vueltas al ruedo y las ovaciones a los animales más completos.
La tarde combinó juventud, emoción y torería, con un cierre de triunfo para Samuel Castrejón y una reaparición cargada de emoción para Sergio Rollón, confirmando que Valdemorillo sigue siendo un escenario de referencia para los valores emergentes de la tauromaquia.









