Andrés Roca Rey fue alcanzado de forma dramática por el quinto de la tarde en una acción de máxima exposición, cuando el torero ya había convertido la faena en un ejercicio de poder y dominio ante un toro complejo, áspero y sin ritmo. El percance se produjo en pleno compromiso, en una de esas fases en las que el torero se encontraba completamente entregado, pisando terrenos de alto riesgo.
La cornada, de gran extensión, se produjo en la cara interna del tercio superior del muslo derecho, con dos trayectorias —una descendente de 20 cm y otra ascendente de 15 cm— que provocaron una extensa afectación muscular, con rotura de los músculos vasto interno y sartorio, además de compromiso del paquete vasculonervioso femoral superficial, aunque sin lesión vascular mayor. La gravedad de la trayectoria obligó a una intervención inmediata en la enfermería.
En el parte médico se detalla una exploración con lavado quirúrgico de la herida, hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, y utilización de agentes hemostáticos, logrando controlar la hemorragia. Se colocó drenaje aspirativo en ambas trayectorias y se procedió a la aproximación de planos músculo-aponeuróticos y piel. El pronóstico es muy grave, y el torero fue trasladado posteriormente a un centro hospitalario para continuar su tratamiento.
Paradójicamente, la herida llegó en el momento culminante de una faena de enorme compromiso, en la que Roca Rey había impuesto su ley a base de valor seco, inteligencia y capacidad de dominio sobre un toro muy complicado. Desde el inicio, con un arranque de rodillas de enorme exposición, la faena había ido creciendo en intensidad, con el público entregado a la firmeza del diestro.
El balance artístico quedó reflejado en dos orejas, fruto de una actuación de enorme impacto emocional y técnico, pero el nombre de la tarde quedó inevitablemente marcado por la gravedad del percance, que eclipsó cualquier otro contenido de la corrida.
Una tarde en la que el toreo volvió a mostrar su cara más extrema: la del triunfo y la tragedia separadas por una única embestida.
PARTE MÉDICO
Herida por asta de toro, en cara interna, tercio superior del muslo derecho que presenta una trayectoria total de 35 cm, con una descendente de 20 cm y una ascendente de 15 cm que produce extensa rotura de músculos vasto interno y sartorius, disecando y contundiendo en prácticamente toda su extensión el paquete vasculo-nervioso femora superficial, sin producir lesión vascular.
Exploración y lavado de herida, hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, aplicando hemostásicos. Se comprueba hemostasia efectiva.
Drenaje aspirativo en ambas trayectorias. Aproximación de planos músculo aponeuróticos y piel.
Pronóstico muy grave. Trasladado al hospital.









