Un año después de afrontar el momento más difícil de su vida, Rafael de Julia vuelve a vestirse de luces. Lo hará en Torrejón de Ardoz, la plaza de su tierra, acompañado por Miguel Ángel Perera y David de Miranda. En esta entrevista, el torero habla de la enfermedad, de los miedos de la reaparición, de lo aprendido durante este tiempo y de la ilusión que le ha devuelto el deseo de volver a ponerse delante de un toro.
Rafael, un año después de aquella tarde que marcó un antes y un después en tu vida, ¿qué sensaciones tienes al verte anunciado de nuevo en un cartel de esta categoría?
Son muchas las sensaciones que tengo y no se pueden controlar. Lógicamente, la ilusión de poder llegar a este día ha sido fundamental para todo el proceso, pero también existe la incertidumbre y el miedo por cómo me encontraré delante del toro.
Has atravesado una batalla muy dura fuera de los ruedos. Mirando atrás, ¿qué has aprendido de este tiempo que pueda hacerte mejor torero y mejor persona?
Una enfermedad de este tipo te puede destruir completamente o ayudarte a conocerte mejor. La calma es fundamental para vivir y para torear mejor. Esa es una de las cosas más importantes que he aprendido.

Quienes te han visto entrenar hablan de un Rafael de Julia más ilusionado que nunca. ¿Se parece el torero que va a reaparecer al que se fue o vuelve una versión diferente de sí mismo?
No lo sé. Cuando un torero vuelve a escena siempre se vende la idea de que es una versión mejorada y diferente. Lo que yo sí tengo claro es que después de lo vivido no soy el mismo, y el torero va unido a la persona.
La reaparición será en Torrejón de Ardoz, junto a figuras como Miguel Ángel Perera y David de Miranda. ¿Qué significa compartir cartel con ellos en una fecha tan especial para ti?
Es un privilegio y una responsabilidad enorme. Son dos toreros a los que admiro profundamente y no será fácil estar a la altura, pero cada uno tiene sus armas y su concepto.
¿Qué tiene de especial reaparecer precisamente en Torrejón de Ardoz, delante de tu gente?
Muchísimo. No podría ser en otro sitio mejor. Justo esta feria se cumplen 30 años desde que debuté de luces y en esa plaza he vivido momentos muy bonitos. También muchas horas de entrenamiento soñando con cuajar un toro como quiero. Además, siempre me he sentido muy querido por mis paisanos.

Durante estos meses has vuelto a torear en el campo. ¿Hubo algún día, alguna faena o alguna sensación concreta que te hizo pensar: “voy a volver”?
Han sido muchos meses pensando justo lo contrario, que no sería capaz de recuperar la ilusión por torear. Pero afortunadamente, con mucha paciencia y ayuda, esa sensación volvió y los primeros días de entrenamiento fueron muy especiales.
Si el Rafael de Julia de hoy pudiera hablar con aquel torero que tuvo que parar hace un año, ¿qué le diría antes de vestirse de luces para reaparecer?
Lo hemos conseguido. Disfruta.










