Querida temporada venidera, la espera llegó a su fin. Se terminó el invierno, aunque todavía nos quedará alguna “muesca” de él. Volvimos a las plazas de toros a empezar una nueva temporada. El primer día de temporada, o mejor dicho los días próximos al primer festejo de la temporada son esos días como los que años atrás, cuando éramos más pequeños, escribíamos la carta a los reyes magos en nuestra cabeza, primeramente. Pues me gustaría tener de regalos… en este caso sería “esta temporada me gustaría ver” … y todos los pensamientos de
momento son pues eso, pensamientos. Imagino que todos pediremos lo mismo, que veamos faenas de las de “verdá”, que salgan toros bravos y encastados que nos levanten del asiento, que veamos toreros a la altura de esos toros que nos emocionen en ese binomio juntos… pero amiguitos, ya sabéis cómo es esto, “El hombre propone, Dios dispone, y el toro lo descompone” aunque este año pasado hemos visto algunos casos de que el toro propone y el hombre los descompone… pero así es la tauromaquia, debe haber días para todo.
“El hombre propone, Dios dispone, y el toro lo descompone”
Después de un invierno interesante, donde de verdad hemos soñado con muchas cosas, donde momentos en el silencio del campo y al calor de la candela después de ver animales para la próxima temporada, o de acompañar al torero a tentar, nos juntábamos para pedir por la próxima temporada y soñar juntos los momentos que nos gustaría vivir. Con su cena claro, y no faltaba ese momento que decía alguien de la mesa… “señores, levántense por favor, copa en mano, por el torero y por todos los que estamos aquí, por lo vivido y lo que nos queda por vivir juntos”. Cuando escuchas esa frase, sabes que estas en el sitio correcto y con la gente que
quieres estar.
El pasado 6 de febrero, acudíamos de peregrinación a la sierra de Madrid, a Valdemorillo, para volver a reencontrarnos con amigos que nos dio el mundo del toro y que no veíamos desde el pasado 12 de octubre que terminó la temporada en el coso de la Calle Alcalá. Acudíamos a la llamada de una novillada con picadores con gran ambiente, una novillada de 6 espadas. Estas novilladas a mí personalmente me gustan porque ves mucha variedad entre los novilleros y quieras o no, eso de tener solo un novillo para matar esa tarde, te debe de ajustar más las tuercas que cuando tienes un lote de dos novillos en los chiqueros esperando.
En el cartel dentro de los seis espadas había dos que fueron los que me hicieron coger el coche e ir a verlo para que no me lo tuvieran que contar las crónicas. Sergio Rollón era uno de ellos, su vuelta a los ruedos después de ese grave percance el pasado mes de julio en la localidad de Valdetorres de Jarama. Qué bonito fue verlo volver delante del toro, donde todo se tuvo que parar para volver a empezar, que mérito con esa edad tan joven tener que pasar por todo eso y seguir en el lío como se suele decir, y el mérito de la familia por estar siempre con él.
“No hay nada más bonito que ver a los toreros crecer desde el minuto 0 y verlos triunfar delante del gran público”
Que tenga paciencia todavía y vaya poco a poco que tiene un largo camino por recorrer. Y el otro espada que me hacía especial ilusión ver torear, era el bueno de Samuel Castrejón. El nuevo del cartel era por así decirlo, puesto que era el debutante con los del castoreño. Qué manera de torear tiene este chico… llevaba tiempo siguiéndolo puesto que al ser compañero de escuela con César y compartir terna muchas tardes juntos, a parte de una bonita amistad ambos, he ido viendo como desde los inicios se ha forjado el torero, y créanme, que madre mía que pedazo de torero. Con esa verdad, con ese corte tan clásico… esa mano izquierda va tener mucho que decir en su carrera y esperemos sobretodo que esta temporada del debut con picadores, que esa tarde le debe de servir y abrir puertas, aunque sea a cabezazos se las abrimos los aficionados.
Como dijo en un tuit un buen y querido amigo mío como es Julio Martínez, “no hay nada más bonito que ver a los toreros crecer desde el minuto 0 y verlos triunfar delante del gran público”. Yo estoy teniendo la suerte de ver cómo crecen como toreros César y Esteban, y os prometo que está siendo una de las mejores etapas de mi vida.
Dos orejas fue su balance de la tarde, a un buen encierro de la divisa jienense de Jiménez Pasquau. Todos teníamos la duda de si estas fuertes aguas podrían condicionar el juego de los animales a la hora de la lidia, pero vimos que no, como por ejemplo si se vio afectada por ello el encierro que lidió el domingo la ganadería de Torrealta.
Asique queridos amigos, aficionados, toristas, toreristas, que vuestros deseos de cumplan esta
temporada 2026, que tengan todos suerte y en especial los míos, nos vemos por el campo y
por las plazas de toros.









