La plaza portátil de El Colorado, en Conil de la Frontera, registró un lleno absoluto en una tarde marcada por el ambiente de las grandes ocasiones. Desde el mediodía colgaba el cartel de “No hay billetes” para una novillada mixta sin picadores en la que el público respondió con entusiasmo y los novilleros no dejaron pasar la oportunidad de buscar el triunfo.
Mención especial merece la organización del festejo por parte de Tito Flores y la empresa Tierra Castilla, responsables de una jornada que combinó buena entrada, ambiente festivo y un interesante juego ganadero.
José María Martín, El rejoneador toledano mostró disposición y entrega desde el primer momento. Tuvo enfrente un serio ejemplar de Murube, encastado y exigente, que complicó notablemente su labor. A pesar de algunas dificultades y de los nervios propios de enfrentarse a un ejemplar de tanta categoría, supo mantenerse firme y dejó momentos de mérito que fueron reconocidos con una oreja.
Antonio Santana no terminó de encontrar el acoplamiento necesario para redondear su actuación, aunque nunca dejó de intentarlo. Destacó con el capote, dejando pasajes de buen gusto y lucimiento, mientras que con la muleta fue perdiendo intensidad conforme avanzó la faena. El público valoró su actitud y esfuerzo, tributándole una cariñosa ovación.
Jaime Padilla fue uno de los triunfadores de la tarde. Cuajó una actuación de gran nivel ante un novillo de excelente condición, al que recibió con variedad capotera, alternando faroles, verónicas y chicuelinas ejecutadas con temple y personalidad. Con la muleta firmó una labor elegante y ligada, aprovechando la nobleza y transmisión de su oponente. Cortó dos orejas tras una actuación de importante dimensión artística. El gran juego del novillo fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Rubén Alcazar dejó patente su buen concepto del toreo y realizó una faena meritoria que pudo haber alcanzado mayores cotas de no haber fallado con los aceros. Finalmente paseó una oreja, premio que reconoció su entrega y disposición durante toda la lidia.
Adrián Guillén volviò a demostrar por qué es uno de los nombres con mayor proyección del escalafón sin picadores. Con un toreo lleno de personalidad, gracia y naturalidad, conectó rápidamente con los tendidos tanto con el capote como con la muleta. Su actuación, repleta de detalles de calidad y buen gusto, puso al público en pie y fue premiada con dos orejas, abriendo también la Puerta Grande junto a Jaime Padilla.
Conil vivió así una tarde de triunfos, emoción y buen toreo, con dos puertas grandes, una destacada vuelta al ruedo para el cuarto novillo y el respaldo de una afición que llenó los tendidos y disfrutó de una jornada para el recuerdo.









