Pedro de la Hermosa: “La temporada que he vivido me ha hecho crecer como torero y como persona”.
La temporada 2025 ha supuesto un salto cualitativo para Pedro de la Hermosa, novillero de la Escuela Taurina de Guadalajara, que cierra el año con la satisfacción de haber dado un paso firme en su consolidación dentro del escalafón. Con la serenidad que le caracteriza y la ilusión intacta, hace balance de unos meses que —como él mismo afirma— “no se olvidan fácilmente”.
«Ha sido una temporada muy importante, seguramente la más completa y reveladora desde que empecé», explica con voz pausada. «Me he medido en plazas donde uno se juega de verdad la percepción del público y de los profesionales. He podido triunfar en sitios de categoría, y eso me ha hecho sentir que lo que llevo trabajando desde hace tiempo empieza a verse con claridad». Para Pedro, esas tardes de triunfo no son un premio aislado, sino la confirmación de una línea ascendente que se ha consolidado a base de constancia.

El joven novillero insiste en que nada de lo conseguido ha nacido de la casualidad. «Detrás de cada tarde hay muchísimo esfuerzo. Son horas y horas en la escuela, entrenamientos duros, tentaderos donde aprendes a base de entrega y también de errores. Hay mucho sacrificio, tanto mío como de quienes me acompañan. Siempre he creído que el toreo exige una dedicación absoluta, y esta temporada lo he entendido más que nunca. Los resultados han llegado porque he trabajado para ello y porque no he dejado de creer en mi evolución».
Entre la multitud de sensaciones que le ha dejado el año, hay una tarde que señala como un hito personal: la que compartió cartel con el diestro Uceda Leal. El solo recuerdo le cambia el gesto. «Para mí fue un privilegio inmenso torear al lado de un matador como él. Uceda es un referente, un maestro del temple, un torero de categoría. Siempre lo he admirado y respetado, y tenerlo a unos metros en el paseíllo fue una emoción difícil de describir. Más allá de lo artístico, fue una lección humana. Me trató con una cercanía que nunca olvidaré y sus palabras me dieron una confianza enorme».

A pesar de la brillantez con la que cierra el año, Pedro no se deja llevar por la euforia. Su discurso mantiene los pies en la tierra, acompañado de la ambición justa y necesaria para quien quiere hacerse un hueco. «Esta temporada no es una meta; es un punto de partida. Ahora tengo la responsabilidad de seguir mostrando esa buena dimensión. Quiero continuar trabajando, madurando mi concepto y fortaleciéndome como torero. El toreo es un camino interminable y cada tarde exige lo mejor. No me conformo con lo logrado: quiero más, y sé que solo lo conseguiré con trabajo».
Consciente de que aún queda mucho por recorrer, el novillero afronta el futuro con determinación. «Estoy muy agradecido por cada oportunidad y por cada lección que me ha dado la temporada. He disfrutado, he aprendido y también he crecido como persona. Ahora toca seguir avanzando, seguir soñando y prepararme para lo que venga. Ojalá que los triunfos de este año sean solo el principio de un camino aún más grande».
Pedro de la Hermosa habla con la convicción de quien sabe que su nombre empieza a sonar con fuerza, pero también con la humildad de quien entiende que en el toreo el prestigio se reafirma cada tarde. Su mirada está puesta en el futuro, un futuro que —si mantiene el paso firme de esta temporada— promete ser tan ilusionante como exigente
Fotogalería: Francisco Larrad














