Ha resonado en 2025 y 2026 tu nombre en Francia y en España. ¿Estás satisfecho con la temporada 2025?
Sí. Ha sido una temporada muy importante, en la línea de las últimas y, sobre todo, marcada por la regularidad. Más que en el triunfo, aunque con la espada no he tenido esa regularidad todas las tardes, siempre ha habido un punto de inflexión positivo en cada una para el aficionado. En el nombre de Morenito de Aranda he sumado mucho; está entre los aficionados y eso es lo que a uno le motiva y le hace seguir día a día.
2025 confirma que Morenito de Aranda se merece un puesto en las grandes ferias.
Bueno, creo que los toreros que están en buen momento y lo demuestran tarde tras tarde es positivo que la gente los vea en ese momento, porque es cuando van a estar bien y van a causar sensación. Es una pena que en muchas ferias no estemos. El toreo es así. No es una resignación; es muy difícil captar ese momento.
Por eso Francia tiene tanta repercusión para los toreros, porque son visionarios para esto. Cuando toreros o ganaderías están bien, son los primeros que se dan cuenta y apuestan por ello. Eso es clave. Ojalá, si Dios quiere, que aparte de Francia —que ese bastión lo tengo— pueda abrirme las puertas de España y de todo el mundo.
Encerrarse con seis toros en Vic para el cierre de Pentecostés.
Vic para mí ha supuesto mucho. Ha sido una plaza que, junto con Bayona, es de las que más han apostado por mí en momentos duros y en momentos buenos; sobre todo en los momentos duros, que es cuando es más difícil.
Se ha convertido en una plaza señera para mí, después de triunfos muy fuertes y también de cosas duras y difíciles que han causado impresión al aficionado. Yo creo que era el sitio para hacerlo. No era fácil; es una plaza que todos sabemos cómo es, con una afición muy torista. Era, en cierto modo, jugar en desventaja como torero en ese sentido.
Hay grandes aficionados, tuvieron una sensibilidad muy importante, y ahí está la tarde, en la memoria de muchos y como una tarde para mi historia.
Otra encerrona en Talavera.
Esa fue muy especial, muy emotiva. Se juntaron muchas cosas; aquí es donde vivo. La apuesta de Antonio, el empresario —en este caso ganadero y propietario de la plaza— fue muy importante. Tuve la suerte de encontrarme con una gran corrida de toros.
Fue una tarde pletórica, de esas que para mí pasan a la historia y que voy a recordar siempre.
Nuevo apoderado: Tito Fernández. Una persona curtida en mil batallas. ¿Te ha traído cosas buenas?
La verdad es que es muy ilusionante. A estas alturas de mi carrera, tanto personal como profesionalmente, uno busca también estar convencido con la persona o las personas con las que navega día a día. Y, por supuesto, sin desmerecer a mis apoderados anteriores, en especial a estos últimos, François y Roberto, creo que Tito tiene todas esas cosas que yo busco en este momento: una afinidad personal y una visión del toreo muy parecida, con categoría y con muchos proyectos ilusionantes en la cabeza.
Nos juntamos en un momento dulce para los dos y, ojalá, si Dios quiere, que lo positivo sea aún más positivo. Con esa ilusión la afrontamos.
De momento la temporada ya se va haciendo y hay muchas cosas importantes.
Dos tardes en Madrid.
Son dos tardes muy importantes, de las más relevantes de la Feria de San Isidro. Una, la corrida de Garcigrande, junto a Alejandro Talavante y Pablo Aguado; es un cartel muy bonito y muy torero, de máxima categoría.
Y luego la corrida de Victorino, que siempre es esperada por todos, con un cartel muy atractivo junto a Román y Fernando Adrián. Es una inclusión muy importante y muy buena.
Y luego todo lo que viene por delante: casi todas las ferias del suroeste de Francia prácticamente cerradas y muchas ferias que se van cerrando en España.
Contento y con mucha ilusión de que empiece este año.
Mucha suerte.
Gracias.









