Por Eduardo S. Hidalgo
Cuando el 20 de abril Morante de la Puebla fue a buscar en el recibo capotero a “Clandestino” de Hermanos García Jiménez, nadie podía presagiar que el morlaco del hierro salmantino iba a arrollar al diestro cigarrero para inferirle una certera cornada que dejó maltrecho y malherido en el albero maestrante al torero de la Puebla del Río que tendría que ser trasladado en volandas a la enfermería con ostensibles signos de dolor.
En ese momento a todos los aficionados se nos heló el corazón, este percance le llegaba en un momento dulce a Morante de la Puebla que había sublimado el toreo unos días atrás en el mismo ruedo en una actuación antológica que había marcado una página de oro en la historia del toreo.
“Seamos felices porque hoy torea José Antonio Morante Camacho.”
Hoy 15 de mayo, 25 días después de aquel fatídico día, Morante volverá a enfundarse el traje de luces y no será ni en un lugar ni en un día cualquiera: será en Jerez de la Frontera y en la primera corrida de toros que habrá en dicha plaza después de la irreparable pérdida del maestro Rafael de Paula allá por el mes de noviembre del año
pasado. Y es que cuando hablamos de Morante irremediablemente tenemos que acordarnos de aquella etapa en la que este torero tuvo unido su camino al genio del barrio del Santiago. Dicho periodo fue breve y turbulento (de invierno de 2006 a verano de 2007), pero fue un periodo que sirvió para que el toreo de Morante se viera enriquecido por la sapiencia del maestro jerezano. Porque el prodigio que es hoy Morante de la Puebla en una parte se lo debemos a aquel lapso del tiempo en el que ambos fueron uña y carne. Y aunque aquella relación de apoderamiento no acabara de la mejor manera posible; Morante y Paula siempre fueron inseparables, dejándonos instantáneas para el recuerdo como cuando Morante en la vuelta al ruedo después de haberle cortado el rabo al toro “Ligerito” en la Maestranza de Sevilla le entregó el rabo del toro a Rafael de Paula que ese día se encontraba en el callejón del Coso del Baratillo.

Porque horas antes de que Morante trence el paseíllo en el coso jerezano, habrá estado en la presentación de la estatua en honor del Maestro Rafael de Paula. Porque al igual que hiciera el pasado año en el mes de octubre con la estatua en honor de Antonio Chenel “Antoñete”, el diestro de la Puebla del Río ha sido el promotor que ha impulsado esta bonita iniciativa para dar forma a una estatua que sirva para honrar y recordar la figura del torero gitano nacido en la calle Cantarería. Porque por detalles así, no hay torero más sensible y emotivo que Morante de la Puebla.
“Nadie sabe, ni el mismo Morante de la Puebla, cuándo decidirá marcharse de los ruedos y dejar huérfano al toreo de su arte y su genialidad.”
En un día como hoy, que seguro deparará muchas emociones y sentimientos, solo queda disfrutar y paladear cada lance, cada pase e incluso cada gesto que instrumente el torero cigarrero porque nadie sabe (ni el mismo Morante de la Puebla) cuando decidirá marcharse de los ruedos y dejar huérfano al toreo de su arte y su genialidad. Y, sobre
todo, seamos felices porque hoy torea José Antonio Morante Camacho.









