POR ISRAEL PETRONILA «PIRRI»
Hoy me encuentro aquí con todos ustedes queridos lectores, para compartir con vosotros uno de los textos que más ilusión me haga seguramente escribir y compartir.
Como dije en el primer artículo que compartí en este medio, artículo por llamarlo de alguna manera sin ser yo ningún profesional escribiendo, siempre hay que recordar de donde venimos porque es de bien nacido ser agradecido, y este artículo va a llevar el nombre de mi pueblo.
«Mi tarde más especial de cada temporada es siempre la misma, y me gustaría compartir con vosotros lo que hace de este día un acontecimiento único para mí y mi pueblo.»
En nuestra temporada taurina, hay tardes que vivimos con mucha ilusión, por lo que nos marca un cartel que vamos a ver, por la plaza de toros donde vamos a ver ese festejo, por la compañía con quien lo vas a vivir… creo que vosotros también entendéis y sentiréis a lo que me refiero. Mi tarde más especial que vivo en cada temporada es siempre la misma, cada año se repite en el mismo marco y espero que sea así muchos años más, porque es el día que celebramos el festival taurino sin picadores en mi pueblo, en honor al Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas, en Menasalbas.
En el marco de las fiestas patronales que se festejan del 31 de agosto al 6 de septiembre, tenemos presente la tauromaquia porque somos muy de esa frase que dice… “sin toros no hay fiesta y sin fiesta no hay pueblos”. Lo primero en celebrarse la tarde del pasado 4 de septiembre fue una bueyada infantil porque como dijo el maestro Víctor Barrio… “la tauromaquia, más que defenderla, hay que enseñarla” y así hacemos. Una tarde dedicada a los más pequeños que acuden a la plaza del pueblo vestidos de blanco con su pañuelo rojo, para correr y ver de cerca a esos “bueyecitos” y compartir unas carreras con ellos rodeados de todos sus amigos bajo la atenta mirada de sus padres que disfrutan con ellos a su vez. Una vez terminada la bueyada, la Asociación Cultural
La Encamisada pone su gran granito de arena y realizada un concurso de recortes con unos carretones para empezar a ver entre los más pequeños por donde los va el gusanillo, y creerme que alguno sabe por dónde pisa, cuando en un futuro se lo diga a sus padres que quiere ir “pa´lante” no sé qué cara pondrán los padres. Créanme que cuando termina la tarde y me voy a mi casa, después de ver a todos esos niños disfrutar me voy más contento que antes de que empezara todo.
«La tauromaquia, más que defenderla, hay que enseñarla, y en Menasalbas nos esforzamos cada año en hacerlo, desde los más pequeños hasta los adultos, porque sin toros no hay fiesta y sin fiesta no hay pueblos.»
Pasamos al 5 de septiembre, “el día gordo” porque todo empezaba demasiado pronto, porque antes de que saliera el sol, partíamos con el camión a la finca a cargar dos eralas porque sobre las 8 de la mañana se celebraría las típicas “vaquillas del aguardiente” en la plaza de toros portátil de la localidad, donde los más jóvenes y alguno más mayor disfrutarían del juego de dos eralas de la ganadería de Carmen Arroyo donde los momentos de risa y el buen ambiente estarían siempre presentes, a veces, intercalados por algún pequeño revolcón sin consecuencias. Encerradas las vaquillas la juventud marcharía a almorzar para reponer fuerzas y la gran mayoría iría a descansar porque la noche había sido larga y por la tarde en horario vespertino habría que despertar mientras que otros seguiríamos con los preparativos del festival.
A las 12:00 se citó a las cuadrillas en la plaza de toros para sortear las reses del festival. Este año con la curiosidad de enseñar algún nuevo a la afición menasalbeña, el festival sería de dos ganaderías que lidiarían en modo desafío. Un desafío que correría a cargo de la ganadería no local, pero sí que jugaba como local por su proximidad al pueblo, con su cuartel general instalado en la finca “Dehesa San Pablo”, en el término de San Pablo de los montes como es la ganadería de Dª Carmen Arroyo que compartiría cartel con la nueva ganadería riojana de Los Cerezos que está empezando su camino donde nos demostró que tiene un gran futuro si no dejan de mantener esa selección que nos enseñaron sus novillos en el festival de una vacada con formada por reses de la afamada ganadería de Núñez del Cuvillo.
A las 18:00 tendría lugar el festival donde minutos antes llegarían a la plaza los matadores de toros Javier Cortés y Alejandro Chicharro junto al novillero sin caballos y triunfador del año anterior, César de Juste. Un festival donde el juego de los novillos dio condición para que la terna deleitase al pueblo en una tarde de triunfo donde las espadas se llevaron algún trofeo más de la cuenta, pero donde se vio una gran dimensión por parte de los tres espadas.
Y es que este día para mí, es el más especial de la temporada como os he dicho porque es el día donde la gente que más quiero y que vive conmigo momentos en este bonito mundo del toro como ya sean ganaderos, profesionales y prensa vienen algunos por primera vez como fue el caso este año de mis queridos amigos Javier Fdez. Mardomingo y Julio Martínez, y otros ya vienen nuevamente, a la que es mi casa a compartir este día conmigo en familia.

Al día siguiente en horario vespertino, a las 18:00 nuevamente volvería el pueblo de Menasalbas para vivir la última tarde en la celebración del Grand Prix de las peñas locales con dos artistas invitadas como serían de nuevo dos vaquillas, para poner nuevamente un toque más de diversión a la tarde donde público y peñas actuantes despedirían entre aplausos y diversión a su plaza de toros portátil instalada un año más para el disfrute de sus festejos taurinos.
Ya solo queda pensar que estamos en capilla, a vísperas de terminar este año 2025 donde pronto daremos la bienvenida al 2026 y empezaremos de nuevo la cuenta atrás para ese 31 de agosto donde os esperamos nuevamente a todos para disfrutar todos juntos de nuestras fiestas patronales.
SIN TOROS NO HAY FIESTA Y SIN FIESTA NO HAY PUEBLOS.
Viva el Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas, Viva Menasalbas y viva toda su gente.









