Tras ser trasladado al Hospital de Tudela y someterse a las pruebas pertinentes, Manuel Escribano ha sido diagnosticado con una luxación acromioclavicular en el hombro derecho, sin necesidad de intervención quirúrgica, así como una fractura en el margen glenoideo inferior de la articulación glenohumeral derecha y múltiples poli contusiones. Afortunadamente, ninguna de estas lesiones requiere tratamiento quirúrgico.
El incidente ocurrió durante el tercio de banderillas del primer toro de Escribano en la plaza de Corella, cuando el astado lo alcanzó de forma violenta. El torero fue atendido de inmediato en la enfermería del coso, donde se le diagnosticaron varias contusiones y traumatismos que le impidieron continuar con la lidia. Debido al intenso dolor en la clavícula y la zona dorso-lumbar derecha, áreas donde se temía una posible lesión de mayor gravedad, fue trasladado al hospital para realizarle estudios radiológicos que permitieran completar el diagnóstico.









