
Cientos de jóvenes abarrotaron ayer los tendidos de la plaza de toros de Guadalajara en la clase práctica y posterior suelta de reses organizada por la Escuela Taurina de la ciudad con motivo de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Antigua. Un festejo que, año tras año, se consolida como el pistoletazo de salida de la semana grande de la capital alcarreña y que se ha convertido en punto de encuentro y referencia para los aficionados más jóvenes.
La tarde estuvo marcada por la frescura y la ilusión de los alumnos que mostraron sus avances ante una afición entregada. Pedro de la Hermosa dejó una grata impresión: muy torero en las formas, con un concepto clásico y depurado que puso de manifiesto su dominio del toreo fundamental. Sin embargo, la suerte suprema le privó de redondear su actuación y de alcanzar el triunfo.

El gran protagonista fue, sin duda, Izan Alonso, que con apenas 14 años revolucionó los tendidos. Su desparpajo, entrega y una innata torería encandilaron al público, que premió su actuación con una fuerte ovación. Alonso firmó muletazos de enorme calidad y, esta vez sí, rubricó con la espada, lo que le valió cortar dos orejas a su oponente.

El ambiente festivo, la notable afluencia de jóvenes y la calidad mostrada por los alumnos de la Escuela Taurina confirmaron que este festejo no solo es un escaparate de futuro, sino también un gran motor de afición. Guadalajara, de nuevo, vivió una jornada que une tradición, cantera y juventud al calor de su Feria Taurina en honor a la Virgen de la Antigua.










