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as Ventas abrió su tarde del Domingo de Resurrección con una corrida marcada por la desigualdad del encierro de Martín Lorca y Escribano Martín, el escaso fondo de varios ejemplares y una terna que dejó actitud, detalles de interés y una sola obra premiada con vuelta al ruedo. Curro Díaz, Rafa Serna y Diego San Román se encontraron con una tarde exigente, condicionada además por la devolución de un toro y la falta de raza en buena parte del encierro.
El festejo comenzó con el toro “Beduino”, de Curro Díaz, que dejó un saludo capotero de especial belleza del diestro de Linares, muy templado a la verónica y rematando con una media de gran expresión. El animal, noble pero muy justo de fuerzas, permitió una faena de gran suavidad y gusto, especialmente al natural, donde el torero firmó los pasajes más profundos de la tarde. Con la derecha también hubo momentos de calidad, en una obra de emoción contenida que, tras media estocada y descabello, fue premiada con ovación.
En segundo lugar saltó “Venteñito”, de Rafa Serna, un ejemplar sin entrega ni clase que condicionó desde el inicio cualquier lucimiento. El sevillano trató de imponerse en los medios tras brindar a Curro Díaz, pero el toro, tardo y deslucido, impidió continuidad en la faena. Tras dos intentos de acople, optó por abreviar. Falló con la espada y todo quedó en silencio.
El tercer turno fue devuelto por invalidez de “Vacilón”, dando paso al sobrero “Tibetano”, de Martín Lorca, para Diego San Román. El mexicano se mostró entregado desde el inicio, con un recibo capotero de buen ajuste y quite de interés. Sin embargo, el toro, de imponente presencia pero muy justo de fuerzas, no permitió lucimiento. San Román intentó pulsear la embestida con firmeza, pero la falta de transmisión del astado y su escasa entrega dejaron la faena sin estructura. Tras varios fallos con la espada, fue silenciado tras dos avisos.
El cuarto, “Toledano”, correspondió de nuevo a Curro Díaz, que volvió a dejar una impronta de torería ante un toro deslucido, andarín y sin fijeza. El de Linares lo fue construyendo con muletazos largos y templados en el tercio, especialmente por el derecho, donde logró los momentos más estéticos de su obra. Aunque el toro no rompió nunca, la inspiración del torero conectó con los tendidos, cerrando con estocada efectiva que le valió una vuelta al ruedo.
En quinto lugar, “Casero”, de mayor empuje inicial, dio algo más de opciones a Rafa Serna, que logró pasajes estimables por la derecha en una faena de altibajos. El toro, sin embargo, se fue apagando, y la falta de ajuste en el sevillano impidió mayor rotundidad. Tras media estocada, fue silenciado.
Cerró plaza el sexto, “Francés”, para Diego San Román, que volvió a mostrar firmeza, actitud y capacidad de aguante ante un sobrero de buen trapío pero escasa entrega. El mexicano cuajó una labor medida, destacando al natural por la calidad del trazo y su disposición constante, aunque la falta de transmisión del astado limitó el resultado final. Tras una actuación de mérito sin recompensa plena, fue silenciado.
En conjunto, una tarde de esfuerzos individuales, una vuelta al ruedo de peso para Curro Díaz y la confirmación de la actitud de Diego San Román, en una corrida marcada por la falta de raza y continuidad en el conjunto del encierro.










