Por Sofía Vaca
La plaza de toros de Santiago de Cali se puso ceremoniosa para el festival taurino nocturno, que causó gran expectativa debido a la reaparición del Maestro César Rincón en su natal Colombia, anunciándose junto al francés Sebastián Castella y el español Marco Pérez para lidiar reses de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo.
En una noche llena de emociones, el triunfo se lo llevó el torero de Béziers, Sebastián Castella, al desorejar al primero de su lote. Un ejemplar de Juan Bernardo Caicedo, que le permitió lucirse con el capote, pero que prontamente dejó entrever su mansedumbre al salir suelto hacia las tablas. El francés tiró de maestría e inteligencia, para ejecutar una faena con la muleta de mucho temple, mimando en todo momento al Juan Bernardo, que humillaba poco e intentaba salir desentendido de la suerte para buscar tablas. Estocada entera para pasaportar al novillo y pasear las dos orejas ante el clamor del público. Con el quinto de la tarde Castella nuevamente demostró por qué es una de las grandes figuras del toreo actual. Ante un toro, que no fue diferente al resto del encierro, Castella le apretó lo justo con la muleta, para ligar buenas tandas, pase a pase, por ambos pitones, a media altura y de trazo largo, cuidándole al toro, aprovechando las embestidas antes de que este se rajara hacia las tablas. Culminó su faena con una media estocada en buen sitio que hizo caer al novillo. Recibió una gran ovación por parte del público caleño.
El salmantino Marco Pérez pechó con un lote que mostró un tanto más de posibilidades que el resto. En el primero salió decidido, recibiendo al novillo de Juan Bernardo Caicedo con verónicas de gran trazo y estilo. En la faena se mostró templado, toreando con cadencia ligando tandas de trazo largo por ambos pitones y regalando al público de Cañaveralejo algunos pases que detuvieron el tiempo. Su fallo con los aceros le permitieron cortar una oreja del novillo. La puerta grande llegó tras pasaportar al sexto, un ejemplar que sin ser noble, fue potable para el lucimiento de Marco; quien estuvo entregado y templado en todo momento de la lidia. Sacó provecho de cada una de las embestidas del de Juan Bernardo Caicedo, toreando a media altura y con ligando pase a pase una faena de mérito. Nuevamente el fallo con los aceros puso en apuros al Torero de Salamanca, quien paseó una oreja tras escuchar dos avisos desde la presidencia.
El regreso de César Rincón fue todo un acontecimiento para el público colombiano, quien con cada pase del Maestro se remontó a épocas pasadas de grandes tardes de gloria. A su primero le cortó una oreja, tras una faena de mucho entendimiento. El que abrió plaza fue un toro aquerenciado desde su salida del capote de Rincón, quien no claudicó y le buscó los terrenos necesarios para arrancarle varias tandas por el pintón derecho y por el izquierdo, que hicieron parar el tiempo en Cañaveralejo. Pasaportó al novillo con una media estocada en el primer intento y una estocada hasta la empuñadura en el segundo. El cuarto de la tarde tampoco le brindó opciones certeras de triunfo. Sin embargo el bogotano aplicó técnica e inteligencia y le cuidó al novillo dejándole la muleta en la cara para que este no saliera suelto de las suertes y así poder ligar tandas con despaciosidad y estilo que le hicieron merecedor a sendas ovaciones de los tendidos. Nuevamente el fallo con los aceros dejó su labor en una cálida ovación al grito de “César, César”.
Incidencias: tras el paseíllo, los Matadores de Toros y cuadrillas rindieron un sentido homenaje al torero de plata Ricardo Santana, como muestra de cariño y apoyo a su milagrosa recuperación tras el fuerte percance sufrido en la pasada Feria de Manizales.









