Sexto toro:
Otra actuación destacada protagonizó Fernando Plaza ante el sexto de la tarde. Con una firmeza impropia de su experiencia, fue asentando poco a poco una faena que encontró su punto más alto en el toreo al natural, de trazo profundo, ceñido y vertical, que caló en los tendidos.
La estocada, algo trasera y tendida, obligó al uso del descabello, y el fallo con los aceros privó al diestro de un triunfo de mayor relieve. Ovación final.
Quinto toro:
Un gran toro, bravo y con emoción desde su salida por chiqueros. Juan Miguel lo saludó con lucimiento a la verónica antes de cuajar una faena de muleta completa, sacando partido a sus notables cualidades por ambos pitones, con pasajes de temple y cierto relajo en el trazo.
Labor maciza que vino a redondear la tarde del diestro, aunque el fallo con el descabello tras una estocada efectiva le cerró la puerta del trofeo que le hubiera abierto la Puerta Grande. El astado fue premiado con la vuelta al ruedo, mientras el torero dio una vuelta al anillo tras petición no atendida por la presidencia.
Cuarto toro:
Primero del hierro de Baltasar Ibán, trató de lucirse de salida Alberto Durán con el capote, aunque pronto evidenció el astado su carácter exigente desde los primeros tercios. Ya en la muleta, en una tanda por el pitón izquierdo, el toro se vino por dentro e hizo hilo con el diestro, prendiéndole de forma aparatosa a la altura de los testículos.
Caído en la arena, el torero fue consciente de la seriedad del percance y fue conducido con rapidez a la enfermería. El turno pasó a manos de Juan Miguel, que fue el encargado de despachar al animal.
Tercer toro:
Otro ejemplar del hierro de Antonio López Gibaja, cobró especial relieve el toreo al natural de Fernando Plaza. Muy asentado y con firmeza, el diestro fue construyendo una faena de menos a más, encontrando en la mano izquierda los pasajes de mayor pureza y ajuste de toda la tarde.
Los naturales, templados y de trazo largo, marcaron el pulso de una labor de buen corte que, sin embargo, quedó sin premio por el desacierto con los aceros. Ovación
Segundo toro:
El segundo de la tarde, también con el hierro de Antonio López Gibaja, fue un ejemplar de buen son, con bravura y transmisión en sus embestidas. Juan Miguel supo leer pronto la condición del burel y planteó una faena de entrega y buen pulso, asentada en el temple y en una firmeza que le llevó a pisar terrenos de compromiso.
El epílogo, con unas ajustadas manoletinas, puso el broche a un trasteo macizo que culminó de una gran estocada. Concedida la oreja tras una labor de mérito y conexión con los tendidos.
Primer toro:
Abrió plaza un ejemplar alto y bien armado de Antonio López Gibaja, que permitió a Alberto Durán estirarse de capa en busca del lucimiento. Con oficio y buen pulso, el diestro fue hilvanando una faena de trazo firme, asentada en la paciencia y el temple, sacando partido a la movilidad del astado en tandas por ambos pitones.
El cierre llegó con mayor hondura sobre la zurda, dejando naturales de buen corte que elevaron el tono del trasteo. Sin embargo, el fallo con los aceros —pinchazo previo y estocada casi entera, aunque desprendida— enfrió la petición y dejó todo en silencio, cuando la labor había apuntado premio. Silencio
Plaza de toros de Valdemoro, Madrid – Última corrida clasificatoria de la Copa Chenel 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Baltasar Ibán (4º, 5º y 6º) y López Gibaja (1º, 2º y 3º),
• ALBERTO DURÁN, silencio y herido
• JUAN MIGUEL, oreja y vuelta al ruedo
• FERNANDO PLAZA, ovación y ovación
Incidencias: Iván García se desmonteró tras parear al segundo.