La afición limeña vivió este domingo un acontecimiento histórico con la inauguración oficial de la Monumental “William Herrada Rubio”, un nuevo coso con capacidad para 10.000 espectadores ubicado en el distrito de Cieneguilla, que registró tres cuartos de entrada en su primera gran cita taurina. El cartel estuvo compuesto por Antonio Ferrera, Paco Ureña y Joaquín Galdós, ante toros de Los Azahares.
La tarde comenzó con un toro de escasas prestaciones para Antonio Ferrera, que saludó con una larga cambiada de rodillas y dejó detalles capoteros de buen trazo. Tras un tercio de banderillas animado por el propio diestro, su faena de muleta tuvo voluntad y disposición, pero el animal se vino a menos rápidamente, limitando cualquier opción de lucimiento. Tras la estocada, su labor fue silenciada.
En el segundo turno, Paco Ureña se encontró con un astado incierto desde el capote. El torero murciano logró ordenar algo la embestida en los doblones iniciales y construyó pasajes estimables por el pitón derecho, el más aprovechable del toro. Sin embargo, la falta de recorrido del animal condicionó el conjunto de la obra. Tras la espada, su actuación quedó en silencio.
El momento clave del festejo llegó con el tercero de la tarde, protagonizado por Joaquín Galdós, que se mostró firme y inspirado desde el recibo capotero. Ya con la muleta, el peruano firmó una obra de notable contenido, basada fundamentalmente en la mano derecha, donde el toro ofrecía cierta clase. Hubo series templadas, ligadas y de gran ajuste, destacando incluso algún pasaje en el que el torero se colocó de rodillas para acentuar el impacto de la faena. Tras una estocada efectiva y la posterior concesión del trofeo, Galdós cortó la primera oreja en la historia del nuevo coso, aunque necesitó del aviso presidencial.
En el cuarto, Ferrera volvió a dejar su sello capotero con verónicas y chicuelinas de impacto, además de un tercio de banderillas que levantó al público. Sin embargo, la faena de muleta se desarrolló ante un toro muy venido a menos, lo que obligó al diestro a una labor más de voluntad que de lucimiento. Falló con los aceros y fue ovacionado tras su esfuerzo.
El quinto, que correspondió a Paco Ureña, resultó deslucido desde el inicio, protestón y con tendencia a defenderse. Tras sufrir una caída, el toro terminó de apagarse, obligando al torero a abreviar. La espada dejó el resultado en silencio.
Ya con el sexto en el ruedo, Galdós volvió a mostrar disposición, aunque el astado no ofreció opciones claras. El peruano intentó sujetar las embestidas sin éxito, optando finalmente por la brevedad. Tras varios intentos con los aceros, su labor fue nuevamente silenciada.
Una tarde de estreno histórico en la que la nueva plaza quedó inaugurada oficialmente y en la que Joaquín Galdós firmó el primer gran capítulo de su historia con un trofeo de peso simbólico.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros Monumental “William Herrada Rubio” (Cieneguilla, Lima). Tres cuartos de entrada.
Toros de Los Azahares.
Antonio Ferrera: silencio y ovación.
Paco Ureña: silencio en ambos.
Joaquín Galdós: oreja tras aviso y silencio.









