La tarde cae sobre la finca donde Joao D´Alva acaba de terminar de tentar. Aún con el polvo prendido en la ropa y la serenidad que solo deja el campo tras una buena faena, el novillero recibe con calma y una sonrisa discreta. Ocho semanas han pasado desde aquella cogida en Villaseca de la Sagra, un golpe seco y traicionero que lo alcanzó por la espalda y que lo obligó a frenar la temporada. Hoy, después de un tentadero intenso, habla con la franqueza de quien ha vuelto a sentir el placer —y el riesgo— de verse delante de una becerra.
“Volver” es la palabra que sobrevuela toda la conversación.
—Joao, ¿cómo ha sido este proceso para regresar al campo después de la cogida?
“Ha sido un viaje duro, más mental que físico. La lesión me dejó fuera de juego ocho semanas, que se dice rápido, pero cuando estás acostumbrado a entrenar todos los días, cada día se hace larguísimo. El golpe en Villaseca fue muy feo, me pilló por la espalda. Pero desde el primer día tuve claro que quería volver más fuerte, no solo recuperarme.”
Entre frase y frase, Joao repasa mentalmente la faena del día, como si aún siguiera toreando con la mirada. La recuperación, explica, ha sido un trabajo silencioso pero constante.
—¿Qué ha significado para ti volver a tentar por primera vez después de la lesión?
“El primer día sentí un nudo en el estómago, no te voy a mentir. Era como volver al punto exacto donde dejé todo. Pero en cuanto me vi delante, con la becerra arrancando, supe que estaba donde tenía que estar. Ese momento me reconcilió con lo que pasó. El campo te lo da todo: la verdad del toro, la calma, el ritmo… y también la confianza que uno necesita después de un susto así.”
El tentadero se ha convertido en la base de su preparación. La temporada 2026 asoma y Joao quiere llegar dispuesto a enfrentarse a todo tipo de encastes, como ha hecho siempre.
—Eres un novillero que se apunta a cualquier encaste, incluso los duros. ¿Por qué es tan importante para ti?
“Porque el toreo es eso: asumir todos los retos. A mí no me gusta que me encasillen, ni quiero escoger lo más fácil. Me he criado viendo a toreros que iban a por todo, y yo quiero seguir esa línea. Me da igual si es un encaste duro o no: lo que quiero es crecer delante de toros que me exijan. Al final, si quieres ser figura, tienes que demostrar que puedes con cualquier cosa.”
Su mirada se enciende cuando habla de la temporada que viene. No hay rastro de miedo. Solo hambre.
—¿Qué esperas de la temporada 2026?
“Espero que sea el año en el que pueda demostrar de verdad quién soy. Quiero estar en todas las plazas donde me llamen, quiero dar motivos para que me repitan y quiero que la gente vea que, después del golpe, vuelvo con más ganas que nunca. Esto no es una carrera de un día: es constancia, sacrificio y corazón.”
Joao se despide con un apretón de manos y una promesa: seguir trabajando, seguir tentando, seguir creciendo. La herida ya cicatrizó. Ahora queda volver a escribir su nombre en la arena, embestida tras embestida.