Jesús Mariano, después de cortar dos orejas en tu primera tarde en Miguelturra, ¿qué sensaciones te dejó ese triunfo?
La verdad es que venía con muchas ganas de empezar así este año tan especial para mí. Tenía esa ilusión de que las cosas salieran bien, de poder romper desde el principio, y afortunadamente fue así. Las sensaciones fueron muy buenas, sobre todo porque fui capaz de sacarle partido a un ejemplar bastante complicado, que no lo puso fácil en ningún momento. Eso me deja aún más satisfecho, porque ahí es donde uno de verdad se pone a prueba. Fue una tarde importante para mí y me fui con una sensación muy bonita y de responsabilidad de cara a lo que viene.
¿Cómo definirías tu estilo de toreo y qué es lo que más te gusta transmitir al público cuando estás en la plaza?
Ahora mismo siento que mi concepto del toreo va muy encaminado hacia la pureza y la verdad. Busco hacer un toreo lo más sincero posible, sin engaños, intentando expresar lo que realmente siento en cada momento. Me gusta que el público se emocione, que conecte conmigo, que perciba que hay algo auténtico detrás de cada muletazo. Al final, para mí lo más importante es poder decir algo, transmitir mi forma de ser como torero, y eso es lo que más me llena dentro de la plaza. Y, por supuesto, disfrutar, porque sin disfrute es muy difícil que todo lo demás fluya.
¿Qué importancia ha tenido tu formación en la Escuela Taurina de Ciudad Real para moldear tu concepto y tu manera de torear?
Ha tenido muchísimo que ver. El día a día allí, la constancia, la disciplina que intento ponerle a todo, han sido fundamentales. Y no solo por mi parte, sino también por mis maestros, que siempre están pendientes, exigiendo y apretando para que des lo mejor de ti. Esa dureza en los entrenamientos luego se tiene que ver reflejada en la plaza, en la evolución y en los resultados. Es un camino de sacrificio constante. Como siempre me dicen, el toreo es dureza, y no llega el que más talento tiene, sino el que más aguanta, el que más insiste y el que no se rinde.
Has participado en el prestigioso Bolsín Taurino de La Carlota, ¿qué aprendiste de esa experiencia y cómo te ha ayudado en tu carrera?
Fue una oportunidad muy importante de cara a este año que se presenta ilusionante. Aunque no se pudo ganar, que al final es lo que todos los toreros buscamos, el simple hecho de estar en un bolsín de tanto prestigio ya es un paso grande. Me ayudó mucho sentirme rodeado de gente importante dentro del mundo del toro, aprender de cada momento y exigirme aún más. Me llevo una experiencia muy enriquecedora y siempre estaré agradecido a la organización.

¿Hay algún torero que admires y que haya influido en tu manera de interpretar la muleta?
Admiro muchísimo al maestro Iván Fandiño, lo he seguido siempre, incluso después de su partida, y es una referencia muy grande para mí por su verdad y su entrega. También me llena mucho el toreo y el poder del maestro David de Miranda, su forma de imponerse y de interpretar el toreo. Son toreros en los que me fijo y de los que intento aprender cosas para seguir creciendo.
En tu opinión, ¿qué es lo más importante para conectar con el público durante una faena?
Creo que lo más importante es saber capturar los momentos y hacerse notar, que el público esté siempre pendiente de ti, esperando algo. Hay que tener esa capacidad de mantener la atención y de generar emoción. También es fundamental ser cercano y amable con el público, porque al final son ellos quienes mantienen viva esta fiesta. Si logras que se identifiquen contigo y que sientan lo que tú estás sintiendo, la conexión llega.

¿Cómo te preparas mental y físicamente antes de enfrentarte a un novillo en una plaza importante?
La mente responde en función de cómo estés preparado físicamente, y eso es algo clave. Hay que cuidarse mucho, entrenar fuerte y no dejar nada al azar. También es muy importante el toreo de salón, repetir mucho, variar, imaginar diferentes tipos de toros para estar preparado para todo. Aun así, es verdad que nunca llevas la faena completamente pensada, porque esto tiene mucho de improvisación. Se trata de utilizar los recursos que tienes en cada momento para crear algo artístico. Si todo estuviera previsto, no tendría sentido llamarlo arte.
¿Recuerdas alguna faena en la que hayas sentido una conexión especial con el novillo y cómo fue esa experiencia?
Todas las tardes tienen mucho valor para mí y siempre hay algo especial en cada una, pero si tengo que quedarme con una, diría la de Toledo con un novillo de la ganadería de Sagrario Moreno. Aquello fue muy especial, sentí una conexión diferente, de esas que te marcan y que te hacen darte cuenta de por qué estás en esto. Son momentos que se te quedan grabados.
¿Qué objetivos tienes a corto y medio plazo en tu carrera taurina y qué sueños te gustaría cumplir como novillero?
A corto plazo tengo en mente poder torear todas las novilladas posibles, sobre todo en plazas importantes, y si Dios quiere, triunfar cada tarde. Quiero seguir creciendo y aprovechando cada oportunidad. Como novillero, uno de mis grandes sueños es poder debutar con picadores a finales de temporada, ya sea en España o en Francia. Y a medio plazo, sin duda, mi objetivo es torear en Madrid y triunfar allí, que es una de las metas más grandes que puede tener un torero.
Finalmente, ¿qué consejo darías a los jóvenes que quieren formarse en el toreo y sueñan con triunfar como tú lo estás haciendo?
Les diría que esto es muy duro, que no es un camino fácil, pero que mantengan su sueño intacto. Si de verdad quieren conseguirlo, tienen que estar dispuestos a todo, a sacrificarse al máximo y a no rendirse nunca. Cuando uno está decidido a cumplir sus sueños, también tiene que estar preparado para renunciar a muchas cosas, incluso a darlo todo por ello. Ese es el nivel de compromiso que exige el toreo.










