Pamplona despidió este 14 de julio las fiestas de San Fermín con el tradicional encierro de Jandilla y Vegahermosa, una ganadería que cumplía en 2026 sus bodas de plata en las calles de la capital navarra. Los toros respondieron una vez más a su fama con una carrera rápida, emocionante y repleta de oportunidades para los corredores, completando el recorrido en 2 minutos y 25 segundos.
Tras el último cohete, la manada arrancó con gran velocidad desde los corrales de Santo Domingo, protegida por los cabestros y manteniendo una notable cohesión en los primeros metros. Dos toros tomaron la cabeza por el lado derecho del recorrido, marcando un fuerte ritmo desde el inicio.
El primer momento de máxima tensión llegó en la curva del Ayuntamiento, cuando uno de los astados resbaló y arrolló a varios mozos junto al vallado derecho. Afortunadamente, el percance no rompió definitivamente la estructura del grupo, que volvió a reagruparse antes de afrontar la siempre delicada curva de Mercaderes.
Ya en la calle Estafeta, los toros protagonizaron una de las imágenes más vistosas del encierro. Cinco astados avanzaron por delante acompañados por dos cabestros, mientras uno de los toros quedó ligeramente rezagado. La manada se estiró progresivamente en la parte media y final del recorrido, ofreciendo carreras muy lucidas y numerosos momentos de emoción, especialmente en los tramos de Espoz y Mina, Telefónica y la bajada al callejón.
La entrada en la plaza se produjo de forma más disgregada, con los toros accediendo en varios grupos hasta completar una nueva participación de Jandilla en San Fermín. Con este encierro, la ganadería extremeña cerró su vigesimoquinta presencia en las fiestas pamplonesas dejando, una vez más, una carrera veloz, limpia y cargada de emoción que puso el broche final a los encierros de San Fermín 2026.










