Joaquín Manzur abrió la final recibiendo al de Juan Barriopedro con dos faroles de rodillas y un variado saludo de capa que remató con revolera. Ignacio Garibay quitó por tafalleras antes de que Manzur iniciara faena de muleta también de rodillas, con ayudados por alto muy ajustados. El novillo, con buen recorrido, permitió tandas por la derecha ligadas desde muy delante. Atacó con decisión, y aunque la espada cayó atravesada, fulminó al animal, siendo premiado con una oreja.
Ignacio Garibay recibió al amplio novillo con un recibo de capa armonioso y fácil, desplegando los vuelos con elegancia. Rubén Vara ejecutó un quite valiente, mostrando por qué estaba en la final, y Garibay replicó con chicuelinas muy ajustadas. Brindó la faena al público y comenzó de rodillas, toreando suavemente a un animal que pronto empezó a coger querencia. Destacaron magníficas tandas por la derecha, largas y asentadas, y una serie de luquecinas muy valientes antes de la estocada entera, ejecutada con gran decisión. Oreja tras aviso








