La segunda novillada del Circuito de Novilladas de Madrid dejó en Valdetorres de Jarama un balance tan escueto como elocuente: dos horas de aspereza, de embestidas descompuestas y de escasas opciones para el lucimiento. Un festejo que evidenció la importancia de afinar en la selección ganadera en un certamen de esta categoría.
En ese contexto exigente emergió la figura del mexicano Ignacio Garibay, que firmó una actuación de mérito en su debut con caballos. Su paso por el cuarto, ya con el hierro de Ángel Luis Peña, tuvo un valor especial. El novillo, de embestida incierta y buscando siempre los tobillos, puso a prueba la firmeza del joven espada, que respondió con aplomo impropio de quien acaba de dar el salto. Por el pitón izquierdo logró los pasajes más limpios, coronando su labor con una estocada efectiva que le abrió la puerta de la única oreja de la tarde.
No fue sencillo tampoco su primero, un novillo de El Álamo, deslucido y peligroso, que generó momentos de tensión en el segundo tercio. Garibay, sostenido en el sitio y en su concepto, logró imponerse a base de firmeza y determinación, arrancando una ovación tras aviso.
Por su parte, Jesús Moreno dejó los momentos más templados del festejo frente al primero de Ángel Luis Peña, un animal con un notable pitón izquierdo que permitió al novillero expresar su toreo al natural con profundidad. El fallo con la espada le privó de un premio mayor tras una labor de peso. En su segundo, un ejemplar complicado y sin entrega, poco pudo hacer más allá de demostrar oficio en una lidia cuesta arriba que terminó con tres avisos.
El lote de El Álamo, en líneas generales, acentuó el tono deslucido de la tarde, con animales sin fijeza, de arreones y con querencia a tablas. Aun así, destacó la labor de la cuadrilla, especialmente la de David Adalid, que se desmonteró tras un arriesgado tercio de banderillas.
Ficha:
Valdetorres de Jarama (Madrid) España – Novillada con picadores. Segundo festejo del Circuito de Novilladas de Madrid. Novillos de Ángel Luis Peña (1º y 4º) y El Álamo (2º y 3º), dispares de hechuras y complicados en su conjunto. Destaco el pitón izquierdo del noble primero. Difícil el segundo; una prenda, el tercero, para Jesús Moreno, ovación tras aviso y ovación tras tres avisos; e Ignacio Garibay, ovación tras aviso y oreja.










