Por Sofía Vaca / Foto: Andrea Acosta
La tarde estuvo llena de matices y emociones gracias una conjugación perfecta entre el toreo y la música que pusieron a vibrar a los tendidos. Antonio Ferrera se alzó como triunfador de la extraordinaria corrida de toros que tuvo lugar en la ciudad de Riobamba (Ecuador) al ejecutar dos faenas que pusieron a vibrar a los tendidos.
El extremeño se ha convertido en uno de los toreros favoritos de la afición ecuatoriana y llegó dispuesto a entregar todo en el ruedo. Recibió al primero de la tarde con lances a la verónica con su ya tan conocido capote de brega azul, pero fue con los tres pares de banderillas, con los que Ferrera emocionó al público que le regaló una sonora ovación. Estuvo templado con la muleta, entendiéndole a la perfección al de Campo Bravo que fue un toro noble muy repetidor pero justito de carnes y fuerza. La estocada hizo caer al animal sin puntilla y le permitió pasear la primera oreja de la tarde. Pero momento más vibrante llegó con el cuarto de la tarde. Tras lucirse con el capote, Ferrera se fue a por uno de los caballos de picar para propinarle un certero puyazo al de Campo Bravo que embistió con fuerza al caballo y desestabilizó al Matador, quien pasó un breve momento de apuro. Compartió el tercio de banderillas con uno de los Toreros de Plata más destacados de Ecuador, “El Patatas”; y ya con la muleta Ferrera se entregó por completo, con un toreo heterodoxo pero lleno de frenesí, en el que se mostró a gusto con un toro que tuvo nobleza y docilidad. Mató de un pinchazo y estocada, y paseó una oreja, abriendo la puerta grande de la Monumental Raúl Dávalos. El toro fue aplaudido en el arrastre.
Paseó un apéndice el ecuatoriano Guillermo Albán, quien reapareció en Riobamba tras varios años de ausencia de los ruedos. El guayaquileño pechó con el lote más complicado de la tarde; sin embargo, se fue a por todas y demostró el por qué es la máxima figura del toreo ecuatoriano. Estuvo lucido en sus dos toros, y disfrutó cada una de sus faenas, lo que caló en el público que le estuvo entregado a su toreo en todo momento. Variado con el capote y realizó dos faenas con la muleta de mucho temple y entrega, dos faenas que fueron de menos a más pese a las dificultades que presentaron sus dos toros. Dio una calurosa vuelta al ruedo tras dejar una estocada defectuosa al segundo de la tarde; mientras que tras pasaportar sin puntilla al quinto se hizo merecedor de una oreja que fue pedida con gran clamor por el público.
La queretana Paola San Román cayó de pie ante la afición ecuatoriana. No obstante, el fallo con los aceros hicieron que sus faenas se fueran de vacío aunque con el cariño del público que en todo momento estuvo entregado a su quehacer. El primero de su lote fue un toro de buen trapío pero complicado; no obstante, Paola estuvo valerosa y templada, desarrollando una faena de mucha candencia y ligando buenas tandas a un toro que se rajó pronto. Con el que cerró plaza se le vio mucho más a gusto, luciéndose no solo con el recibimiento de capote, sino también en la faena de muleta, en la que ligó pases largos y a media altura con ambas manos dejando entrever la nobleza que tuvo el animal.
FICHA DEL FESTEJO
Más de 3/4 de entrada en tarde soleada.
Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Campo Bravo, propiedad de Luis Fernando García para los Matadores de Toros:
- Antonio Ferrera: oreja y oreja
- Guillermo Albán: vuelta al ruedo y oreja
- Paola San Román: vuelta al ruedo y ovación










