Abrió plaza el diestro Fernando Adrián, vestido de azul noche y oro, por la ceremonia de confirmación, ante un bonito castaño chorreado de la ganadería española Montalvo, bien presentado, algo incierto a su salida. Estuvo voluntarioso. Palmas en el arrastre; la autoridad concede una oreja.
El segundo, para David Galván, enfundado en lila y oro, estuvo variado con el capote con ceñidas chicuelinas. En la pica, el astado repuchó al castigo. Con la muleta no pudo redondear la faena, ya que el burel estuvo reservón, embistiendo siempre con la cara arriba y buscando la salida. Nunca se confió. Pitos en el arrastre, silencio para el torero.
Joaquín Galdós, vestido de verde botella y oro, estuvo en torero. Brinda a los padres de Andrés Roca Rey. Inicia su faena muleteril con toreros doblones. Buena serie de derechazos largos; el toro embiste con alegría, suena la música. Galdós le da distancia y lo cita de frente para una nueva serie de derechazos largos. Acho ruge. Circulares invertidos: Galdós está cuajando una gran faena. Nueva serie de derechazos rematados por el de pecho; cambia de mano, lo cita con firmeza y lo torea a media altura por naturales.
El toro se va quedando parado; Galdós porfía y logra una serie más de naturales, está firme con el toro. El de Montalvo hace un amago de irse; Galdós lo sujeta, y ya le cuesta embestir al toro. Va por la espada de matar. Hace bien la suerte de matar y deja una entera en buen sitio. Corta su primera oreja, con petición de una segunda que el juez no atiende.
Sale el cuarto de la tarde, un bonito negro mulato de 537 kilos, para David Galván. Con el capote, nada rescatable por la incierta embestida del toro. Se le pica trasero. Bien en banderillas Rufo y Ronald Sánchez. El toro embiste con sosería y perdiendo las manos. El público se impacienta y le pide que abrevie; insiste por el pitón izquierdo y tampoco logra conectar. Va por la espada de matar.
Iguala en corto y el toro hace por él; deja un espadazo en buen lugar, el toro hace por él, cogiéndole y dándole una paliza de la que el torero sale sentido. Queda la voluntad de Galván. Pasa a la enfermería. Pitos al toro, palmas al torero.
Quinto de la tarde, Laborioso, de 484 kilos de peso. Espeluznante cogida del subalterno Santiago de la Rosa al banderillear. Adrián lo torea largo, a media altura, por el pitón derecho. Sigue con series de largos derechazos; suena la música. Cambia de mano y los naturales son de uno en uno. Pases cambiados y naturales sin moverse. Nuevamente se oyen los olés roncos de Acho. Va por la espada de matar y deja una serie de bernardinas con un desplante torero como colofón de la faena. Estocada desprendida recibiendo; el juez le concede las dos orejas ante el pedido del público.
Ameno, de 507 kilos, último de la tarde para Joaquín Galdós. Empieza su faena ganándole terreno con una trincherilla de mucho sabor. Lo templa, tratando de corregir la embestida del toro, que al final del pase echa la cara arriba. El toro no humilla y el peruano se pone firme, logrando momentos de toreo poderoso que hacen sonar la música. Torea ahora por naturales, citando de frente y dando pases de uno en uno.
Ahora, por derechazos, logra la mejor serie, haciéndole embestir al toro humillado, bajándole mucho la mano. Lo cita en corto y por derecho deja una estocada entera en todo lo alto. El peruano abrirá la puerta grande; la autoridad concede la oreja.















