El mundo del toro se encuentra de luto tras el fallecimiento de Ricardo Ortiz Conejo, exmatador de toros y trabajador de los corrales de la plaza de toros de Málaga, quien perdió la vida ayer a consecuencia de una cogida sufrida durante las labores de manejo de los toros destinados a la Corrida Picassiana que se celebrará en La Malagueta.
El trágico suceso tuvo lugar en los propios corrales del coso malagueño, cuando uno de los astados le propinó una fuerte cogida que resultó fatal. A pesar de la rápida intervención, nada se pudo hacer por salvar la vida de Ortiz, una persona muy querida y respetada dentro del ámbito taurino.
Hijo del también matador de toros Manolo Ortiz, Ricardo desarrolló una intensa trayectoria ligada al toreo. Se formó en la Escuela de Tauromaquia de Málaga y debutó sin picadores el 19 de agosto de 1989 en Arcos de la Frontera. Su presentación con caballos llegó en 1991 en Fuengirola, etapa en la que destacó como uno de los novilleros más prometedores entre 1991 y 1994.
Tomó la alternativa el 28 de noviembre de 1994 en Quito, con Joselito como padrino, y la confirmó posteriormente en la plaza de toros de Las Ventas el 6 de agosto. A lo largo de su carrera actuó en diversas plazas, manteniendo siempre un vínculo especial con La Malagueta.
Tras su retirada de los ruedos, continuó ligado al mundo del toro desde los corrales del coso malagueño, donde trabajaba bajo la empresa Lances de Futuro, participando activamente en la preparación y desarrollo de los festejos.
La empresa gestora ha expresado su profundo pesar por la pérdida, trasladando sus condolencias a familiares, amigos y compañeros, destacando su profesionalidad y calidad humana.
Descanse en paz.









