A los 85 años ha fallecido en Jerez de la Frontera Rafael Soto Moreno, el eterno Rafael de Paula, figura irrepetible y símbolo del toreo más puro y misterioso. Nacido el 11 de febrero de 1940, su nombre quedó escrito para siempre en la historia de la tauromaquia como sinónimo de duende, elegancia y verdad.
Artista de alma gitana y manos de seda, fue dueño de un capote que parecía mecer el aire con la cadencia del cante jondo. Su toreo, más que una técnica, fue una forma de sentir; un lenguaje espiritual que transformaba cada lance en una oración.
La noticia de su muerte ha teñido de luto a la familia taurina y a su tierra jerezana, que hoy llora al hijo más genial que dio su albero. Con él se va una forma de entender el toreo que ya sólo habita en la memoria y en la emoción de quienes tuvieron la dicha de verle.
Se apaga Rafael de Paula, pero su arte permanecerá encendido en la historia y en el corazón de los aficionados.
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