El mundo del toro en Francia está de luto tras el fallecimiento del empresario y apoderado Alain Lartigue, que ha muerto a los 79 años en la ciudad de Bayona, donde residía, después de afrontar con entereza una larga enfermedad.
Lartigue ha sido una de las figuras clave en el desarrollo y modernización de la tauromaquia francesa, desempeñando durante décadas un papel fundamental como empresario, gestor y apoderado. Junto a Luc Jalabert y Simón Casas, fue uno de los grandes impulsores del crecimiento del toreo en el país vecino, contribuyendo decisivamente a consolidar muchas de sus ferias y plazas más importantes.
Su trayectoria taurina comenzó en los años 90, cuando inició su colaboración con Luc Jalabert. Ambos apoderaron al rejoneador Ginés Cartagena, una de las grandes figuras del toreo a caballo de su época, y posteriormente también a su sobrino Andy Cartagena. En el ámbito del toreo a pie, acompañaron en sus primeros pasos a toreros como Antonio Ferrera y el mexicano Joselito Adame, a quienes llevaron desde su etapa de novilleros hasta la alternativa.
A lo largo de su carrera también trabajó con matadores como Juan Bautista, Eduardo Gallo o Mehdi Savalli, consolidando una reputación basada en la seriedad, el compromiso y una profunda afición al toro.
En el plano empresarial, Lartigue dejó una huella notable en la gestión de varias plazas francesas. Durante más de quince años fue empresario del Coliseo de Arles, además de dirigir durante más de una década la plaza de toros de Bayona. También estuvo vinculado a la organización de festejos en plazas como Vic-Fezensac, Mont de Marsan, Saint-Sever, Roquefort, Parentis o Mimizan, colaborando estrechamente con ayuntamientos y comisiones taurinas.
Hasta sus últimos años continuó implicado en la organización taurina, formando parte de la gerencia de la plaza de Bayona y colaborando junto al torero Juan Bautista en proyectos como el Coliseo de Arles y la plaza de Mont de Marsan.
Además de su legado profesional, Lartigue deja una profunda huella personal en el mundo taurino francés. Era abuelo del matador de toros Yon Lamothe, perteneciente a una nueva generación de toreros.
Con su fallecimiento desaparece una de las figuras más influyentes y respetadas de la tauromaquia en Francia, recordado por su trabajo, su pasión por el toro y su decisiva contribución al crecimiento del toreo en el país.









