El Ayuntamiento de Estella-Lizarra ha dado a conocer la programación taurina de sus Fiestas Patronales 2026, un ciclo que volverá a convertir a la ciudad navarra en uno de los focos taurinos del verano con una oferta variada que combina figuras consolidadas, jóvenes promesas y espectáculos populares.
Uno de los festejos más destacados será la novillada sin picadores prevista para el domingo 2 de agosto, una cita que permitirá a los aficionados seguir de cerca la evolución de dos jóvenes aspirantes que buscan abrirse camino en el escalafón menor.
La cantera tendrá su espacio el 2 de agosto
La novillada sin picadores dará comienzo a las 18:30 horas y contará con erales de la ganadería de Hermanas Azcona para los novilleros Pablo Hernández y Caminero, dos nombres que tendrán una excelente oportunidad para mostrar sus progresos ante la afición navarra.
La apuesta por los jóvenes valores se integra dentro de un serial que combina tradición y renovación, ofreciendo espacio tanto a las figuras emergentes como a los nombres más consolidados del panorama taurino.
Dos corridas de toros completan el abono
La actividad taurina arrancará oficialmente el jueves 30 de julio con el tradicional desencajonamiento de los toros que serán lidiados durante la feria.
El sábado 1 de agosto se celebrará una corrida de toros con astados de Buenavista para un cartel compuesto por David Galván, Manuel Diosleguarde y Cristiano Torres, tres toreros que llegan a la cita con importantes compromisos durante la temporada.
Por su parte, el lunes 3 de agosto tendrá lugar otro de los platos fuertes del ciclo con una corrida en la que se lidiarán reses de Pablo Hermoso de Mendoza y Hermanas Azcona para Guillermo Hermoso de Mendoza, Arturo Gilio y Marco Pérez, un cartel que reúne juventud, proyección y atractivo para los aficionados.
Recortes y tradición popular
El programa taurino se completará el martes 4 de agosto con el tradicional Gran Prix protagonizado por las cuadrillas de la localidad, mientras que el miércoles 5 de agosto se pondrá el broche final con un Concurso Nacional de Recortadores, en el que los especialistas se enfrentarán a astados de la ganadería de Macua.
Estella-Lizarra vuelve así a confeccionar una feria equilibrada, en la que conviven la tauromaquia profesional, la promoción de nuevos valores y los festejos populares, manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas de las fiestas patronales navarras.










