El matador español-peruano Emilio Serna llegará a Checayani convertido en el protagonista indiscutible del cartel. Con una amplia trayectoria construida en ruedos de Europa y América, Serna ha consolidado en los últimos años un prestigio singular en la tauromaquia peruana, donde se le reconoce su capacidad para extraer fondo a los toros más exigentes, su firmeza en la muleta y un valor sobrio que conecta con la afición más exigente.
Serna atraviesa además un momento artístico de plena madurez. Su temporada 2025 lo han mostrado en un punto de solvencia técnica y expresión personal que lo han colocado entre los toreros de referencia del país. La afición de las plazas serranas, que lo ha visto triunfar en faenas de relieve, lo considera un torero capaz de sostener por sí solo el peso de una tarde importante, y Checayani —una plaza cargada de simbolismo y tradición— será un escenario propicio para reafirmar esa condición.
La ganadería Checayani, conocida por la seriedad en sus astados y su bravura sostenida, supone un desafío acorde al oficio de Serna, quien ha demostrado en repetidas ocasiones su capacidad para templar embestidas fuertes y construir faenas de largo aliento. Su participación no solo aporta jerarquía al evento: constituye el principal reclamo para un festejo que aspira a ser uno de los más señalados del calendario taurino peruano este año.
Junto a Serna actuarán el colombiano Cristóbal Pardo, torero de oficio contrastado; el español Jorge Isiegas, uno de los jóvenes valores del toreo europeo; y el peruano Julio Alguiar, representante de la nueva hornada nacional. Aunque los cuatro espadas completan un cartel de atractivo internacional, es Serna quien absorbe la mayor atención por su trayectoria, su momento artístico y su especial vínculo con la afición local.
Los diestros se enfrentarán a cuatro poderosos toros de la prestigiosa casa Checayani, en una tarde que promete emociones fuertes. Como es tradición, cada matador estará acompañado por sus respectivas cuadrillas de picadores y banderilleros.
La corrida del 8 de diciembre no es solo una cita taurina: es un acto que mezcla fervor religioso, identidad cultural y pasión por la fiesta brava. La figura de Emilio Serna se alza como el hilo conductor de una jornada que podría dejar una de las páginas más destacadas del año taurino. La afición ya comenta con intensidad los posibles encierros, las apuestas artísticas de Serna y el simbolismo de que sea él quien encabece un cartel de tanta raigambre.
Todo apunta a que la Hacienda Checayani vivirá una tarde grande, con la mirada puesta en un hombre que llega para asumir el peso del festejo y, quizá, para escribir una nueva faena que quede en la memoria colectiva.










