POR PABLO B.
Con una mirada limpia y una determinación que se forjó desde la infancia, El Mene representa a una nueva generación de toreros que buscan mantener viva la esencia más pura del toreo. Clásico, vertical y profundo, así define su concepto, en el que el respeto por la tradición se une con la ilusión de quien aún tiene todo por escribir en su historia. En esta entrevista, nos habla de sus comienzos, de sus referentes y de la fe que lo acompaña cada vez que pisa una plaza.
¿Cuándo descubriste tu pasión por el toreo y cómo empezaste?
Desde pequeño he visto toros en mi casa, hasta que a los 12 años sabía que quería ser torero y a partir de ahí surgió todo.
¿Cómo describirías tu concepto del toreo?
Mi concepto del toreo es un toreo clásico, vertical, puro y busco la profundidad.

¿Qué torero admiras más y por qué?
Yo admiro a todo hombre que se pone delante de un toro, pero si es verdad que ahora al que más admiro es a Morante, y no porque esté de moda, sino por la lucha que ha llevado en su carrera hasta culminarla de esta manera tan genuina e histórica.
¿Tienes algún ritual o superstición antes de entrar en la plaza?
Gracias a Dios no tengo más que solo una: entrar con el pie izquierdo a la plaza.
¿Tienes algún mensaje que transmitir a las futuras generaciones de novilleros?
Que luchen por su sueño y su futuro, porque nosotros también somos el futuro del toreo.









