POR ISRAEL PETRONILA «PIRRI»
Con la llegada del frío ya mi mente se pone en “modo invierno” aunque teóricamente nos encontramos en Otoño todavía pero quien no me lo negará, para los taurinos el invierno parece que llega una vez pasado ese Día de la Hispanidad donde la Plaza de toros de Las Ventas cierra termina su temporada de espectáculos taurinos hasta bien entrado el mes de Marzo.
Llegó el invierno, el frío, las heladas, el tiempo de chimenea y una buena “chasca” entre amigos hablando de la temporada taurina en alguna dehesa brava de reconocido nombre o de las que lidian en los pueblos de “Españita” como dije en el artículo anterior, sobre ese artículo saldrán más cosas porque es un largo etcétera ese “mundillo” y con alguna sorpresa seguro.
El invierno taurino comienza simbólicamente tras el cierre de la temporada en Las Ventas, dando paso al tiempo de reflexión, tertulia y vida de campo.
Como bien os decía antes es tiempo de “chasca” pues en el campo en general no se para en ninguna época del año, algunas con más trabajo que en otras pero hoy vamos a hablar un poco del campo bravo. Estos meses de invierno abarcan muchos momentos en el campo bravo cada cual con su
sentimiento y significado. Uno de ellos es el herradero, momento de máxima liturgia donde los haya del campo bravo, es el momento del bautizo de esos añojos que pasarán a tener marcado a fuego como seña ese número de por vida en el costado.
Este momento como oí decir al mayoral de Miura, es el momento donde los vaqueros de esa casa que son los que se encargan de las vacas y su paridera le entregan al mayoral los “productos”, estos animales que son de quién pasarán a estar al cargo en los próximos años hasta que les salga su destino de lidia. La paridera también es otra gran época del año donde las vacas dan a luz los becerros que en años venideros te podrán dar alegrías esperemos bastantes más que disgustos si no salen
como uno deseaba en su lidia porque para llegar a la paridera, muchas noches antes de ello, es cuando entre el desvelo y el cansancio del trabajo el ganadero hace los lotes de vacas, estudiando notas de la tienta de las vacas y de los sementales, prepara ese “harén” de x vacas a los sementales, esas joyas genéticas que con tanto cariño se cuidan, para ver cada cual donde va más oportuno para que pueda “ligar” con ellas y esperar el resultado que muchas noches a ese ganadero le hace soñar mientras duerme o incluso en los días despierto mientras son repasadas a caballo por el cercado.
El herradero y la paridera representan algunos de los momentos más solemnes y decisivos del campo bravo, donde se forja el futuro de cada ganadería.
Entre todas estas labores del campo, también está la reseña de los animales, la visita de empresarios, veedores, comisiones, peñas taurinas que viajan a las ganaderías como si fueran el santuario al que cada año desean peregrinar porque sus gustos les lleva allí a reseñar toros que desean tener esa próxima temporada en sus plazas o calles, corridas, novilladas o encierros.
A esto le sumas labores de desparasitar, enfundado, curas de animales que han sufrido algún percance en peleas con sus hermanos de camada y aquí con vuestro permiso voy a repararme dado que estas semanas atrás hemos recibido varias noticias de ganaderos, mayorales que han sufrido accidentes en el campo porque ellos también dia a día se juegan la vida por ese animal que aman y al que le entregan su vida en cuerpo y alma las 24 horas del día y los 365 días del año, 366 si es año bisiesto. Desde aquí mandar mi más sincero apoyo y ánimo al ganadero Julio de La Puerta, Julián Ruiz Quinta mayoral de Partido de Resina y al ganadero
Joaquín Lora Sangrán.
Los ganaderos y mayorales entregan su vida al toro bravo los 365 días del año, siendo los verdaderos guardianes y mayores defensores del bienestar animal.
Que no os engañen porque no hay mayor animalista a dia de hoy que los propios ganaderos, que entregan su vida entera, su cuerpo y alma, sacrifican vacaciones, días festivos, Navidad, Año Nuevo para estar ahí al pie del cañón para que todo vaya en su cauce y temporada tras temporada llevar a cada plaza sus mejores productos para el disfrute de todos los aficionados y el de los toreros.
Gracias por vuestra vocación, por vuestra dedicación y gracias por vuestra afición sobretodo.
Nos vemos en las plazas de toros en la temporada 2026.









