La ciudad de Algeciras vivió una noche de intensa emoción con motivo del pregón taurino de las XXXIX Jornadas Taurinas, protagonizado por David Galván. El diestro algecireño firmó una intervención memorable que conquistó al público congregado y que fue premiada con una larga y cálida ovación de cerca de dos minutos.
La cita comenzó a las ocho y media de la tarde con la presentación de José Miguel Ortega, una de las personas más cercanas al torero. En una intervención cargada de afecto, destacó la faceta más humana de Galván, describiéndolo como una persona cercana, atenta y comprometida con quienes le rodean.
Tras sus palabras, David Galván subió al atril visiblemente emocionado, aunque manteniendo la serenidad que caracteriza su personalidad. Después de persignarse y tomar aire, inició su pregón con unos versos que envolvieron el ambiente de lirismo y sentimiento, despertando desde el primer instante la atención de los asistentes.
A lo largo de su intervención, el matador repasó su estrecha relación con Algeciras, una ciudad a la que se siente profundamente unido y donde ha protagonizado importantes triunfos en la plaza de toros de Las Palomas. El torero evocó momentos clave de su trayectoria profesional, así como el cariño mutuo que mantiene con una afición que siempre le ha respaldado.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando recordó a la Virgen de la Palma, patrona de la ciudad, a quien encomendó su temporada 2026 el pasado mes de febrero. Sus palabras despertaron una especial emoción entre los asistentes, que siguieron el pregón con atención y respeto.
El broche final llegó con una declaración que resumió a la perfección el vínculo que une al torero con su tierra: “Mientras yo me vista de luces, llevaré siempre el nombre de Algeciras conmigo”. Una frase que provocó una inmediata y prolongada ovación, poniendo el mejor colofón a una tarde marcada por la emoción, el orgullo y el sentimiento de pertenencia.
David Galván dejó así una huella imborrable en las XXXIX Jornadas Taurinas de Algeciras, firmando un pregón que quedará en el recuerdo de quienes tuvieron la oportunidad de presenciarlo









