Martes, 6 de enero de 2026
II Corrida – 71.ª Feria de Manizales
Serio fue el primero de Santa Bárbara, aleonado y con unas hechuras muy similares a las de Dolores Aguirre. Lo lidió Román con el capote, donde el toro mostró su condición tardo y distraída. Empujó con fuerza en el único puyazo. Brindó al público y comenzó la faena por estatuarios, arrancando los primeros olés de la tarde.
Buenas fueron las series por la diestra, provocando mucho en los toques y dejando siempre la muleta en la cara para evitar que el toro se parara o se distrajera. Más complicado resultó por el pitón izquierdo, por donde el animal se vencía en los muletazos. Con la espada lo puso todo Román, encontrando nula colaboración del toro. Dejó un buen espadazo contrario que el animal escupió. Pinchazo, estocada muy trasera que hizo guardia y varios golpes de descabello. Silencio para Román y pitos al toro.
Serio también el segundo, aplaudido de salida, con el que David de Miranda se estiró con gusto a la verónica y delantales. El toro se durmió en el peto. Ajustado inicio de faena por estatuarios y con gran gusto las dos primeras series por la diestra, toreando muy despacio, tras las cuales se pidió la música. Ya con ella, llegó el cénit de la faena.
Faena cumbre por ambos pitones, toreando templadísimo y muy ajustado. Cerró por manoletinas y dejó un espadazo magistral. Difícil explicar qué más hay que hacer para cortar un rabo en Manizales, porque David de Miranda estuvo muy cerca. Que se prepare Madrid. Dos orejas y vuelta al ruedo al toro.
Aplaudido de salida el tercero, con el que Juan de Castilla no pudo lucirse con el capote debido a lo distraído del animal. El toro sufrió una fea voltereta tras un capotazo y tomó un puyazo al relance. Al acudir a realizar un quite a cuerpo limpio a su banderillero, Juan de Castilla fue prendido y arrastrado, teniendo que pasar a la enfermería.
Se hizo cargo de la lidia Román, quien brindó el toro y comenzó la faena desde los medios, cambiándoselo por la espalda. Buena faena del valenciano, aunque sin demasiado eco en los tendidos, aún conmocionados por la cogida de Juan de Castilla. Cerró por bernadinas. Pinchazo arriba, media estocada y dos golpes de descabello.
Tras la muerte del tercero comenzó a caer un diluvio, como si el cielo llorara la cornada del paisano Juan de Castilla. David de Miranda se calzó las zapatillas con tacos y recibió al cuarto por delantales, levantando los olés de unos tendidos empapados. Brindó a la puerta de la enfermería y comenzó la faena afianzando las embestidas del toro, condicionado todo por el mal estado del piso.
Faena con mucho empaque, siempre componiendo la figura y toreando muy despacio. No intentó forzar el indulto en ninguno de sus dos toros, pese a la petición del público, gesto que le honra como torero en los tiempos actuales. Dejó de nuevo un espadazo extraordinario, partiendo hasta el estaquillador de la muleta. Fue bravo el toro en la muerte, lo que le pudo haber restado algún trofeo más. Oreja para el onubense y palmas al toro.
Salió arrebatado Román al quinto, al que recibió con una larga cambiada y chicuelinas. Brindó al público y dio mucha distancia para iniciar la faena de muleta, casi de punta a punta de la plaza. En la segunda tanda el toro comenzó a rajarse y, con inteligencia, Román acortó terrenos, dejándole siempre la muleta en la cara para evitar la huida.
El toro echó el freno y no ayudó en nada, por lo que Román optó por irse a por la espada. Estocada trasera que hizo guardia, dos pinchazos y un golpe de descabello.
Complicada fue la lidia del cierraplaza en los primeros tercios, haciendo hilo a la salida de los capotazos. David de Miranda brindó a César Rincón y se llevó el toro a los medios. Justo de raza y de fuerzas, el animal buscó las tablas tras la primera tanda. Aun así, Román fue capaz de sacarle buenos muletazos por el pitón izquierdo, ya cerrado en tablas, terminando por meterse entre los pitones.
Una vez más, dejó un espadazo fulminante con el que el toro rodó sin puntilla. Petición no atendida y pitos al toro.
Se lidiaron toros de Santa Barbara, bien presentada para:
Román: silencio (dos avisos), silencio y silencio
David de Miranda: dos orejas, oreja (aviso) y silencio.
Juan de Castilla: cogido.
Entrada: tres cuartos de plaza.
Incidencias: tras el paseíllo, de nuevo, se rindió homenaje a Ricardo Santana, banderillero colombiano que estuvo a punto de perder la vida en esta plaza tras la cogida de un toro. Juan de Castilla fue herido de gravedad en el tercio de banderilla del tercer toro.









