Criado entre corraletas y toros en el corazón de la Rochapea, Daniel Azcona es una de las figuras más reconocidas de la Plaza de Toros de Pamplona. Torilero y testigo privilegiado de los encierros de San Fermín, nos habla con naturalidad sobre tradición, respeto, evolución de la fiesta y los momentos de máxima tensión que ha vivido a escasos metros de los toros.
¿Cómo comenzó tu vínculo con los toros y la tradición taurina?
Pues desde muy pequeño. Yo nací en el barrio de la Rochapea (Pamplona), justo en los corralillos antiguos del gas, enfrente. Desde que era niño tenía los toros ahí durante los Sanfermines. y cuando no estaban durante el año jugábamos al «pillar» allí por todas las corraletas. Allí dentro jugábamos al toro, y fue donde empezó mi vínculo
¿Qué piensas sobre la evolución de los encierros y la cultura taurina en Pamplona?

El encierro ha evolucionado, antes los toros no se corrían en el campo, ahora sí. Anteriormente el toro también iba más lento porque había aceras en las calles, también había más emoción ya que los toros se «quedaban» más digamos. Hoy en días son como atletas corriendo y ha evolucionado como en casi todos los sitios, unos dicen que para mejor, y otros para peor, pero yo creo que se ha perdido un poco la esencia del toro en el encierro.
Y en cuanto a la evolución de la cultura en Pamplona, diría que este es un lugar muy curioso donde incluso los antitaurinos y los taurinos se juntan para vivir y disfrutar desde dentro de los Sanfermines
¿Hay algún ritual o superstición antes de cada mañana de encierro o cada tarde de toros?
Pues yo creo que todos en el mundo del toro tenemos nuestras propias manías, desde un matador de toros hasta el corredor que participa en el encierro de la mañana. Pues yo tengo la suerte de que en Pamplona soy el primero que pisa el albero, antes incluso de que abran las puertas. Lo que suelo hacer siempre es pisar al albero e inmediatamente pido al santo protección siempre, eso se lleva siempre en el corazón.
¿Hay alguna ganadería a la que le tengas más respeto, o sientas más nervios en la tarde?
Bueno mi ganadería por excelencia es Cebada Gago, de ahí que me llamen a mí «Cebadita». Llevo muchísimo tiempo bajando a la finca y siempre me gusta ayudar allí pues a apartar toros, echándoles de comer, he pasado allí muchísimos días de mi vida y muchas vacaciones. Son toros que en el encierro además dan mucho respeto, y en la tarde también. Es difícil que hoy en día los toreros se apunten a una corrida de Cebada, al igual que los corredores se lo piensan cuando ven anunciado el día los «cebaditas».
¿Cuál es el instante más impresionante que has vivido una vez se abre la puerta de toriles?
Pues uno de los instantes más comprometidos fue la porta gayola de Borja Jiménez, en el 2023. Fueron unos minutos de mucha agonía digamos, fueron casi cuatro minutos y medio, en los que los dos nos mirábamos pero hicieron eternos. Estaba Espartaco, su hermano Javier también. Un gesto que demostró que el que estaba ahí más tranquilo era él, fue cuando me guiño el ojo en los instantes previos.
¿Qué significó para ti representar una fiesta tan icónica de Pamplona?
Pues el cartel de la Feria del Toro siempre se lleva en oculto digamos y nadie lo ve ni sabe nada hasta el mismo día de la presentación con todos los medios de comunicación y en un acto oficial.
Yo estaba invitado a la presentación oficial del cartel como una persona más, llego y saludo a todo el mundo como siempre. En el momento que descubren el cartel fue sorprendente, todos los allí presentes se vuelven hacía mi a ver mi reacción. La cara que tenía en aquel momento era de sorpresa y admiración, de pensar que mi imagen iba a anunciar la Feria del Toro en Pamplona en ese año 2024.
Es un recuerdo que además queda para siempre, queda para la historia de la Plaza de Toros de Pamplona. Que tu imagen quede para siempre es algo maravilloso y que me llena de orgullo. Como anécdota podría decir que he firmado cientos de carteles míos y que me consta que incluso que hay carteles incluso en Dubái.

¿Qué mensaje darías a los jóvenes que quieren acercarse al mundo del toro?
Pues antes de nada decir que el ambiente taurino de gente joven que va a Pamplona es espectacular. Por suerte, yo acompaño muchas veces a chavales jóvenes que se quieren acercar a correr el encierro o incluso a los que vienen a vivir esas tardes maravillosas.
Para ellos decirles que ejerzan la perseverancia, que no se olviden, esto no es una moda, esto es cultura. La tauromaquia es para siempre y que hay que aprender y saber ver, al igual que escuchar también a la gente mayor y a la gente del mundo del toro. También una cosa que beneficia mucho, es que hoy en día los toreros están más cerca de los jóvenes que nunca y eso creo que es una de las cosas más bonitas.
Con la serenidad de quien ha crecido entre toros y albero, Daniel Azcona defiende una forma de entender la tauromaquia que va más allá del espectáculo: como identidad, memoria y cultura viva. Entre la emoción contenida y el respeto absoluto al animal, su testimonio refleja la voz de una Pamplona que sigue debatiéndose entre el cambio y la tradición, sin renunciar a su esencia.









