Por Carlos Mora
¿Qué tal si les hablo de Saint-Martin-de-Crau, Roquefort, Mimizan o Riscle?
Probablemente asocien una de ellas a un tipo de queso, pero nada que ver. Estos son solo unos de los muchos pueblos que organizan festejos taurinos en el país vecino.
Y es que Francia está a años luz de España en lo taurino —solo en lo taurino, que si no se vienen arriba—. En comparativa, la relación de festejos es infinitamente menor —es normal—, pero la calidad de estos es suprema, casi excelente. Según el portal taurino Burladero, en el pasado año 2024 se celebraron 142 festejos mayores; nada que ver con los 1.595 de España. Pues esta es la mayor diferencia en cuanto a números: la proporción de novilladas y corridas respecto a nuestro país es muy parecida.
Es acercarse a una plaza de toros y ya respiras ese ambiente especial que hay en una tarde de toros —o en una mañana, que allí es muy común—. El idioma, el clima, la entrada de los toros (sí, ese trozo de papel)… la mística que hay en todo lo que rodea los toros en Francia es especial. Hasta los pasodobles suenan distinto. Pues es que en estos 142 festejos les cunde, y mucho. Una variedad de ganaderías y encastes que aquí no se ve, y oportunidades a toreros que las necesitan, como esa Corrida de L’Avenir (o Corrida del Futuro) que organizan en Bayona año tras año. Que le pregunten a Morenito de Aranda.
Desde Ceret a Dax, pasando por Vic-Fezensac, sin olvidarnos de Mont-de-Marsan. ¿Cómo se explica uno que en una feria de cinco días puedas ver a Robleño con “escolares” y, al día siguiente, a Juan Ortega matando una de El Parralejo, y en los dos días se llene el tendido? La respuesta es fácil: AFICIÓN. Esta que mencionaba es Mont-de-Marsan, la feria probablemente más equilibrada de toda Francia junto a Dax, y lo más importante es que en ambas sale el TORO.
Hablando de toro, el más serio sale en Vic-Fezensac, serial más importante del torismo en el panorama europeo. La catalana Ceret va detrás, con un ruedo de poco más de 30 metros; echan por toriles auténticas corridas de Madrid.
En Francia también conocen la “sevillanía”; la encontramos en Nimes y Arles, con sus coliseos romanos conservados en extraordinarias condiciones. El “aura” que tiene ver toros en estos lugares… Pues estas son las más toreras, donde algunas de las actuales figuras, como Roca Rey, han tomado la alternativa, o la última de ellas, la de Aarón Palacio, llamado a liderar el escalafón en pocos años. Plaza predilecta de Ponce o Talavante, su refugio, nuestro refugio.
Las novilladas, con o sin caballos —es igual—, gozan de una excelente salud. Pues allí cortar una oreja te vale para recorrer el sur de todo el país, la meritocracia en su máximo esplendor. Algunas de las novilladas más importantes son en Boujan-sur-Libron, Hagetmau, Millas, Saint-Martin-de-Crau, Captieux… Roca Rey mató una novillada de José Escolar en Hagetmau, sin ir más lejos.
En España, lo más parecido al formato francés e ideología respecto a la corrida es la feria que organiza el Club 3Puyazos en San Agustín de Guadalix, a finales de abril. Con cuatro años de antigüedad, empezaron como un pequeño proyecto que era una “copia” de la Francia torista; actualmente, son una de las ferias más importantes del circuito de las ganaderías duras.
Gran culpa de querer parecerse a Francia recae en la cuadra de caballos que contratan, la de Alain Bonijol. Esta cuadra, salvo contadas excepciones, es la que va de festejo en festejo en el país galo, donde la suerte de picar cobra una importancia que —Dios quiera— en España recuperemos algún día.
No podía irme sin mencionar esto último, y es que el respeto que se vive en las plazas francesas pone los vellos de punta, sobre todo cuando es Narbonne, D’Artagnan, Quasimodo, Chanquete u otro extraordinario caballo de esta cuadra el que está delante de un toro.
Si tienen la oportunidad, sea cual sea el festejo, les animo a ir sin pensárselo. No se arrepentirán, se lo aseguro.
Dicen que esto de los toros es como la droga… Pues yo voy más allá: los toros en Francia son fentanilo.
Galería: Carlos Mora












