Sexto toro: El sexto fue un toro más limitado de Sao Torcato, sin demasiada entrega ni fuerza. Fabio Jiménez dejó algún detalle de capote estimable y en la muleta hubo naturales de buena factura, aunque sueltos, sin continuidad. También por el derecho dejó pasajes correctos, pero el conjunto quedó condicionado por el poco fondo del animal. Falló con la espada y el resultado fue silencio.
Quinto toro: El quinto, de buena presencia, no se lo puso fácil a Jorge Isiegas de salida, pero fue a más en la muleta. El torero maño lo fue llevando con firmeza, especialmente por el pitón derecho, donde logró las series más consistentes. La faena fue de menos a más en conexión con los tendidos, con momentos de firmeza y buen ajuste. Tras una estocada efectiva, paseó una oreja.
Cuarto toro: Alejandro Marcos se enfrentó al toro más completo del encierro, de Buenavista, que ofreció mejor condición y recorrido. Lo entendió bien desde el saludo capotero y, en la muleta, construyó una faena ordenada y de buen trazo por ambas manos. Hubo pasajes limpios y templados que llegaron al público. Tras una estocada algo desprendida pero efectiva, cortó una oreja.
Tercer toro: El tercero tuvo algo más de clase en los primeros compases, lo que permitió a Fabio Jiménez dejar dos verónicas de buen aire. En la muleta, el toro se vino algo abajo y perdió ritmo, condicionando una faena que tuvo momentos sueltos de interés, especialmente al natural. Por el derecho hubo disposición y buenos detalles, aunque sin demasiada ligazón. El fallo con la espada dejó el resultado en silencio tras aviso.
Segundo toro: Jorge Isiegas se encontró con un toro de Sao Torcato que empezó algo brusco pero fue a mejor con el paso de la lidia. Lo recibió con solvencia a la verónica, ganándole terreno con seguridad. En la muleta, planteó una faena seria, con disposición y recursos para ir metiendo al toro en su labor. Hubo pasajes por el pitón derecho de mayor continuidad y momentos estimables. Tras un pinchazo hondo. Vuelta al ruedo tras aviso.
Primer toro: El de Sao Torcato salió con cierta violencia en la embestida, lo que limitó el lucimiento de Alejandro Marcos con el capote. En la muleta, el salmantino se mostró firme y dispuesto, tratando siempre de limpiar las embestidas de un toro sin demasiada entrega ni continuidad. La faena tuvo más intención que brillo y no terminó de tomar vuelo. Con la espada no estuvo acertado. Ovación tras aviso.










