Por Carlos Mora
El zaragozano Aarón Palacio vivió en Nimes la tarde que llevaba años soñando. Con apenas dos toros como matador, se doctoró con una actuación cargada de entrega y valor, especialmente frente al sexto, un animal incierto al que esperó de rodillas a portagayola. Su firmeza y temple, coronados con una estocada de gran ejecución, le abrieron de par en par la puerta del triunfo con dos orejas que marcan el inicio de un futuro esperanzador.
Palacio saludó a “Vicioso”, el jandilla de su alternativa, con dos cambiadas de rodillas antes de estirarse a la verónica con suavidad y rematar en los medios con una larga. El toro, justo de fuerzas desde su paso por el caballo, se vino pronto abajo. Tras dedicar la lidia a su madre, Aarón inició con dos cambiados por la espalda muy ajustados, toreando después con la izquierda con temple y mesura. Con inteligencia, supo dosificar las series, adornando con molinetes y pases de las flores. Por el pitón izquierdo el animal se vino más a menos, pero la faena alcanzó altura y cerró con bernadinas de gran efecto. El fallo a espadas le privó de un premio mayor, quedando en una oreja.
El segundo, que correspondía a Roca Rey, se lesionó al inicio y fue devuelto. El sobrero, del mismo hierro, salió suelto y con la cara por delante, sin permitir lucimiento con el capote. Se empleó en varas, donde fue bien tratado, y Sergio Molina escuchó palmas desde el palco de picadores. Roca brindó al público y construyó una faena de derechazos largos y templados, con un toro noble pero que perdía limpieza al soltar tornillazos al final de las series. El final, de cercanías y circulares invertidos, fue de gran riesgo, aunque la espada se resistió y todo quedó en ovación con saludos.
A Pablo Aguado le tocó un toro de gran clase, y desde el recibo con el capote dejó verónicas de ensueño, acompañadas por chicuelinas llenas de gusto. En la réplica al quite de Palacio, el sevillano no pudo redondear por lo corto del viaje del toro. Con la muleta, templó con su sello inconfundible, citando erguido y pulseando con suavidad. El jandilla, noble y repetidor, permitió una faena de aroma clásico que alcanzó cotas altas, aunque la espada defectuosa y el descabello restaron redondez. Aun así, paseó dos orejas, con el toro ovacionado en el arrastre.
El cuarto fue un jabonero que entró con brío en el capote de Roca Rey y derribó con violencia en la primera vara. El limeño brindó a “Larita” y construyó una faena de poder y firmeza ante un toro encastado y exigente. Lo mejor llegó por el pitón izquierdo, con naturales largos y profundos que levantaron al público de los asientos. El cierre, de máxima cercanía y riesgo, incendió la plaza. Hubo petición de indulto, pero no se concedió. La espada cayó delantera y tras varios descabellos todo se redujo a ovación, mientras el toro fue premiado con vuelta al ruedo.
El quinto, de escasa entrega, no permitió a Aguado redondear lo que apuntaba con su capote. En la muleta, fiel a su estilo, dibujó muletazos con compás y gusto, pero la falta de poder del animal impidió mayor brillo. Concluyó de estocada eficaz, saludando una ovación.
El cierre correspondió a Palacio, que se fue a portagayola y firmó un recibo vibrante antes de verónicas templadas. El toro, móvil pero áspero, le prendió con violencia en un momento de la faena. Lejos de amedrentarse, el aragonés se creció, imponiendo su temple y toreando con verdad. Mató de estocada entera y cortó las dos orejas, confirmando una alternativa soñada.
Ficha del festejo
Nimes (Francia). Tercera corrida de la Feria de la Vendimia 2025. Toros de Jandilla, de variado juego. Casi lleno en los tendidos.
- Andrés Roca Rey: Ovación con saludos y ovación.
- Pablo Aguado (sustituía a José María Manzanares): Dos orejas y ovación.
- Aarón Palacio, que tomaba la alternativa: Oreja y dos orejas.
Incidencias: El paseíllo comenzó con cinco minutos de retraso por la tardanza del público en acomodarse.

























