La Feria de San Isidro afronta este domingo su vigesimoprimer capítulo con un cartel de máxima exigencia. Antonio Ferrera, Manuel Escribano y Paco Ureña se anuncian frente a los toros de Adolfo Martín en una cita marcada por el peso de una de las ganaderías más emblemáticas del encaste Albaserrada. Analizamos las opciones de la terna y las claves que pueden marcar una tarde decisiva en Las Ventas.
Sexto toro:
Salió a por todas Ferrera, que dejó un variado recibo capotero.
Dejo la plaza loca subiéndose al caballo de picar, tres entradas y dos puyazos —marró en una de ellas—.
Desconcierto con el presidente a la hora de cambiar el tercio.
Buenos muletazos de Ferrera con un toro de Adolfo que no fue tan bueno como el cuarto.
Mató de nuevo recibiendo con una estocada delantera que escupió por completo el toro.
Oreja para Ferrera y palmas al toro.
Quinto toro:
Manuel Escribano volvió a recibir a porta gayola al quinto, ligando una larga cambiada con cuatro verónicas y una media de mérito. El toro fue duramente castigado en varas, con un tercio muy deficiente. En banderillas, el sevillano se resarció con dos pares reunidos y un tercero al violín que levantó una fuerte ovación.
Brindó a Madrid y comenzó la faena en toriles, aunque pronto llevó al toro a los medios. El de Adolfo mostró nobleza y buen recorrido, especialmente por el pitón derecho, donde Escribano logró los mejores momentos de una labor irregular. El toro tuvo calidad, pero se fue sin terminar de ser aprovechado. Tras aviso, pinchazo, media estocada y dos descabellos. Silencio para Escribano y palmas al toro en el arrastre.
Cuarto toro:
Más cortito el cuarto, al que volvieron a apretar en el caballo.
Se desmonteró Ángel Otero tras dos colosales pares de banderillas.
Le salió el duende a Ferrera, que dejó dos series muy buenas por el pitón izquierdo nada más comenzar la faena.
Bajó algo el nivel por la diestra, hasta que dejó la ayuda y volvió a dejar muy buenas series al natural. Lo pinchó recibiendo y lo reventó al segundo intento.
Oreja para Antonio Ferrera y palmas al toro.
Tercer toro:
Feo el tercero, con más pies de salida y con el que se estiró muy bien a la verónica Paco Ureña, levantando los primeros olés de la tarde.
Salió muy afligido del caballo. Fue protestado, pero el presidente no accedió a devolverlo. Desastroso el tercio de banderillas.
Cogió a Ureña en los primeros compases de la faena, cuando el toro, por su escasa fuerza, se quedó muy corto y le infirió una cornada. Lo intentó sin lucimiento, aún manando sangre de la pierna y manchando el traje rosa que vestía.
Estocada defectuosa y un golpe de descabello. Ovación para Paco Ureña y silencio para el toro.
Segundo toro:
Tremendamente serio el segundo, que fue protestado de salida por su escaso peso, aunque la seriedad que tenía el toro era incuestionable. No se puede pretender que un toro de encaste Albaserrada tenga los mismos kilos que uno de Domecq; no caben en su anatomía y, además, luego no se mueven.
Se fue a neoportagayola —echarse de rodillas casi en los medios— Manuel Escribano.
Pronto en el caballo el toro, que fue bien picado por Juan Peña.
Le puso cuatro pares de banderillas, fallando en el primero y dejando muy bajo el par al quiebro, que terminó a la altura del costillar. Se vino pronto abajo el de Adolfo, con el que tanteó mucho Escribano y en el que no terminó de confiar.
Estocada y un golpe de descabello.
Leves pitos para el toro y silencio para Manuel Escribano.
Primer toro:
Aplaudido de salida el primero de Adolfo, muy serio, en el tipo de la casa y además el más pesado de la corrida.
Se quedó corto ya desde el inicio en el capote azul cielo de Antonio Ferrera, donde tampoco mostró excesiva fuerza.
Le pegaron en el caballo. Mal Miguelín Murillo con los palos.
Aprendió muy rápido en la muleta y, sumado a su escasa fuerza y a lo pronto que reponía, complicó mucho la labor de Ferrera, que estuvo a punto de ser cogido.
Tres pinchazos y estocada casi entera. Palmas al toro y silencio para Ferrera.
FICHA DEL FESTEJO:
Antonio Ferrera: Silencio/ Oreja/ Oreja
Manuel Escribano: Silencio/ Silencio
Paco Ureña: Ovación y herido









